© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Le escribo porque deduzco por su página web que usted entiende de gramática española y tengo una pregunta para un experto. Tengo un amigo que continuamente dice la frase ¿cómo me le va? - en lugar de preguntar ¿cómo estás? - ¿Es esto correcto?

La forma más usual para interesarse por el estado de alguien es, naturalmente, ¿cómo estás? o ¿cómo te va? (informal) y ¿cómo está usted? o ¿cómo le va (a usted)? (formal).

La pregunta ¿cómo me le va? introduce un pronombre personal de primera persona en dativo, con lo que tenemos en la misma oración dos dativos: me y le. Es por lo que la construcción no suena bien a los oídos de un español peninsular. Pero, en realidad, no se trata de dos dativos con el mismo valor: le es el complemento indirecto (¿cómo le va?) y me es un "dativo ético" que añade un matiz subjetivo al implicar al hablante como persona vivamente interesada por el proceso o la acción a que hace referencia el enunciado. De ahí que el ‘dativo ético’ se considere comúnmente un elemento de carácter muy expresivo y enfático, propio sobre todo de la lengua coloquial.

¿Cómo me le va? es más expresivo que ¿cómo le va? Significa algo así como ‘no pregunto por pura curiosidad, sino porque espero y deseo que le vaya bien’. Es una forma coloquial de preguntar que parece estar extendida por Hispanoamérica, por lo menos, que yo sepa, desde Colombia y Venezuela hasta México.

Se puede emplear como pregunta informal = ¿Cómo estás?

¿cómo me le va?

O como pregunta formal, como tratamiento de cortesía = ¿Cómo está usted?

¿cómo me le va (a usted)?

Este “dativo ético” pertenece a los llamados dativos superfluos, como en los siguientes ejemplos:

¿No te me irás a ir ahora ya?

Tú no te me escapas.

Cuídateme bien.

No me seas malo.

No se me enfade.

A ver si esta vez mi hijo me aprueba el examen.

Me está saliendo un poco vago este hijo.

Se nos está volviendo muy rebelde la hija.

No me le des de comer tanto al niño, que ya está muy gordo y fofo.

No hagas tanto ruido que me vas a despertar al niño.

Ten cuidado, no te me vayas a caer.

No te me pongas así ahora.

Quieto, no te me muevas.

No me mimes tanto al niño.

La niña no me come nada.

Todos los inviernos me coge unas gripes de campeonato.

En Hispanoamérica tenemos muchos ejemplos de estos dativos superfluos. Ver para más detalles aquí en la HISPANOTECA > Gramática española >

Dativos superfluos y complementos indirectos

¿Cómo me le va?

Ejemplos

 

Hola chico...¿como me le va? ¿de dónde eres y cuántos años tienes?

¿Como me le va a mi amor?

MC: Buenas noches, ¿cómo está usted?

CO: ¿Cómo me le va?

MC: Bien, bien llegué hace un ratico y ...

¡Hello! ¿Cómo me le va? ¿Qué vas a hacer en vacaciones ya que están cerca?

Hola chingador, ¿cómo me le va, cartagenero?

Lo único que quiero es poder ver a mis hijos, darles cariño nomás, decirles ¿qué hubo? ¿cómo me le va? y mirarlos a los ojos.

EV: Presidente, estamos en directo para Venezolana de Televisión. ¿Cómo está?

Presidente Chávez: ¿Cómo estás, vale?, ¿cómo estás tú?

EV: ¿Cómo está?, ¿cómo me le va?

Presidente Chávez: Bueno, va a ser un poco difícil que conversemos.

No voy a discutir absolutamente nada en torno a las leyes habilitantes. No, no tengo nada que discutir.

Hola, ¿cómo me le va? para que vea que somos amigos.

¿Cómo me le va, comadre? Pos nosotras ya listas pal' festival del 5 de mayo en el Freedom World Ranch.

Camila llega al edificio donde vive Gloria, lentamente se acerca al portero quien la saluda muy efusivamente, es Pedro:

- ¿Cómo me le va, señorita Camila?

- Bien Pedro, gracias.

Hola, ¿cómo me le va? Le ofrezco un Siemens a56.

Hola, querida suegra. ¿Cómo me le va?

¿Cómo me le va, amigo Frank?, me lo encuentro siempre en mis oraciones.

Hola profe! ¿Cómo me le va? Espero que muy bien como a mi Barcelona. No me cansaré de decirle que me encanta su programa. Sigan adelante y que cosechen muchos éxitos. Se despide su amiga Adri.

Don Alfredo, ¿qué tal?, ¿cómo me le va?. Es un gran placer saludarlo desde lejos pero siempre pensando en nuestra querida Colombia.

Parece que cuando llego a tierra firme otra vez, lo estaban esperando.

-Fernando Vallejo, ¡carajo hermano! ¿Cómo me le va?

-¡Cuuuuuuño, gato! ¡Que más, vale!

-¿Como me lo están tratando?, ¿ah?, ¿cómo me lo trata esta revolución?

¡Hola, mi Ariano lindo! ¿Cómo me le va? ¡Qué lindo que dejes esos mensajitos por aquí y muchísimas gracias por acordarte siempre de mí, mi lindo!

dativos superfluos

 

«Dativo:

‘Dativo’ también se utiliza en algunos tratados de gramática para identificar una clase de complementos que se consideran diferentes del objeto indirecto, aunque coincida con él en algunos aspectos. Se caracterizan porque pueden realizarse, bien mediante un clítico de ‘dativo’ (“El chico se les va a la mili”), bien mediante el clítico y un sintagma nominal, precedido de a, alusivo a la misma entidad: “A Doña María se le casa la niña”, “A los vecinos el abuelo se les duerme delante de las visitas”; de ahí su semejanza con los objetos indirectos, como en “Les he regalado la colección a mis sobrinos”. Pero, a diferencia de los complementos conceptuados como objetos indirectos – en los textos que asumen esta distinción –, los ‘dativos’ no forman parte de las valencias verbales, no son seleccionados por el verbo. En tanto que regalar sí implica, por su significado, un destinatario (a mis sobrinos), irse, casarse, dormirse no requieren el tipo de complemento representado por el ‘dativo’. Éste es, simplemente, un complemento añadido a la predicación nuclear, alusivo a una entidad interesada o afectada, en alguna medida, por la acción o el proceso verbal.

En las descripciones en las que no se establece la diferencia entre complemento u objeto indirecto y ‘dativo’, con la acepción anteriormente mencionada, es usual, no obstante, que el término ‘dativo’, acompañado de distintas especificaciones (dativo ético, dativo posesivo, dativo de dirección, dativo de relación), se utilice para aludir a los diferentes valores o sentidos que puedan tener los objetos indirectos en enunciados concretos. Por ejemplo, Cano Aguilar (1981: 336), en los enunciados “No me seas tan burro”, “Este Betis me juega como quiere”, el objeto indirecto me presenta “un valor de ‘dativo ético’. Según Alcina y Blecua (1975: 868), en los enunciados “Le pareció magnífico”, “Se le reían”, el complemento indirecto le tiene el sentido especial que corresponde al dativo de relación, que expresa la persona para la que es válido lo que el verbo enuncia.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 157-158]

 

dativo ético

 

«Dativo ético:

En las gramáticas del español suele darse el nombre de ‘dativo ético’ – procedente de los valores asociados al dativo en las gramáticas latinas – al clítico o forma pronominal átona que, si bien no se corresponde con ninguno de los argumentos requeridos por el predicado, se introduce en el enunciado para aludir a una persona interesada o afectada por lo expresado en la predicación. Son, por ejemplo, ‘dativos éticos’ las formas pronominales destacadas en los siguientes enunciados: «Buen hombre, no se me enfade», «Por favor, no me lo suspenda», «A ver si al final me lo van a convencer». En los tres casos, me no representa ningún argumento requerido por el núcleo verbal. Por ello, si se suprime la predicación no varía: «Buen hombre, no se enfade», «Por favor, no lo suspenda», «A ver si al final lo van a convencer». Pero añade un matiz subjetivo al implicar al hablante como persona vivamente interesada por el proceso o la acción a que hace referencia el enunciado. De ahí que el ‘dativo ético’ se considere comúnmente un elemento de carácter muy expresivo y enfático, propio sobre todo de la lengua coloquial.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 158]