© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

¿Por qué en hispanoamérica no existe el pronombre personal "vosotros"?

¿Es que todavía no se utilizaba en la península cuando Colón descubrió América?

«En los siglos XII-XIV, vos (vosotros) conserva el valor de plural que tenía en latín, pero desde los orígenes aparece también como pronombre singular reverente; desde fines de la Edad Media y en el Siglo de Oro se había extendido tanto su empleo, que ya no implicaba respecto alguno y sólo servía para indicar la falta de la familiaridad propia de iguales, indicando falta de respeto en boca de un noble; de ahí que se evitara su empleo, salvo en las zonas únicamente rurales en aquel tiempo: de ahí su supervivencia con el valor de ‘’, en las partes de América que tenían este carácter en aquel entonces. Con el valor de plural se empleó desde el principio el compuesto vosotros, 1251, que al principio tenía carácter enfático (‘vosotros sí, no yo’), pero ya en el siglo XIV, para evitar la ambigüedad de vos, se generaliza vosotros como pronombre plural.» (Joan Corominas 1987: 611)

El origen del voseo (empleo de vos en lugar de usted o de ) está en la coexistencia de TÚ / VOS como expresiones de confianza en el siglo XVI. Según Rafael Lapesa (1970), la homomorfia de singular, plural (vos cantas, tú cantás) influyó en la formación y consolidación del voseo hispanoamericano en sus dos modalidades verbales: la argentina y la chilena. Donde la influencia peninsular fue mayor, se ha perdido el voseo, mientras que se ha conservado en las zonas más alejadas.

«En la España del 1500, era el tratamiento que se daba a los inferiores o entre iguales cuando había máxima intimidad; en otros casos aun dentro de la mayor confianza se hacía uso de vos. Al generalizarse vuestra merced > usted como tratamiento de respecto, recobró terreno a costa de vos en el coloquio familiar hasta eliminarlo durante el siglo XVII y quizá parte del XVIII. Las cortes virreinales adoptaron y difundieron estos cambios en las formas de trato social, que hoy son las únicas vigentes en casi todo Méjico, en la mayor parte del Perú y Bolivia y en las Antillas, donde influyó la acción cultural de la Universidad de Santo Domingo, así como la mayor duración de la dependencia política respecto a España. Pero en Argentina, Uruguay, Paraguay, América Central y el estado mejicano de Chiapas domina el vos en la conversación familiar con intensa y espontánea vitalidad; en Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Chile, zonas norteñas y Sur del Perú, así como en el Sur de Bolivia, alternan y vos.» (Rafael Lapesa 1995: 356-357)

Hacia 1500, la forma era el tratamiento que se daba a inferiores o entre iguales de mucha confianza. Para el tratamiento de respeto se empleaba vuestra merced que se impuso en el siglo XVI. Vos pasó a usarse como forma de tratamiento entre iguales de mucha confianza y para inferiores. Así vos y llegaron a tener el mismo uso y valor. En zonas de América se usa vos para la intimidad, cosa que en España ha desaparecido.

«Evolución histórica de los sistemas de tratamiento pronominales

Para entender el desarrollo de los diferentes sistemas de tratamiento pronominales existentes actualmente en español, resulta necesario partir de los usos del siglo XVI, en los que se plantea una serie de conflictos que van a desembocar en la multiplicidad de usos actuales. En esa etapa, tres son las formas usadas para segunda persona singular: tú, vos y Vuestra Merced (y las formas derivadas de Vuestra Merced –que finalmente dará usted–, cuyo estado muchas veces no se puede precisar en los documentos, ya que aparece normalmente la abreviatura V.M.). A estas formas debe agregarse aún una cuarta, de mucho menor frecuencia, él/ella, que por su grado de formalidad se ubicaba entre vos y V.M.

Un estudio realizado sobre un epistolario formado por 650 cartas enviadas por inmigrantes desde América entre 1540 y 1616, a parientes en España (Fontanella de Weinberg 1994ª) muestra la complejidad en la selección de los pronombres de tratamiento. En este epistolario se puede observar una notable mayoría de la fórmula V.M., que constituía el único trato posible en las relaciones en las que predominaba el respecto. De tal modo, V.M. resultaba la forma exclusiva en todas las relaciones asimétricas en el sentido de menor a mayor poder y era también la forma predominante en relaciones simétricas. Así, V.M. se usaba con exclusividad en la relación entre personas ajenas a la familia y entre parientes lejanos y casi con exclusividad entre cuñados, mientras que predominaba decididamente entre hermanos y entre primos.

Sólo aparecía mayoritariamente vos en una relación simétrica, la relación entre esposos, lo que parece indicar que esta era la forma que expresaba la intimidad por antonomasia en relaciones simétricas.

En el caso de las relaciones asimétricas, cuando el destinatario estaba en el polo de menor poder, vos era la forma predominante, como ocurría en el trato de tíos a sobrinos y de padres a hijos.

Esta última relación era prácticamente la única en la que aparecía en forma significativa , aunque su uso, aún en ella, era minoritario con respecto a vos.

El siguiente gráfico muestra los usos de los tratamientos considerados:

Parentesco

VM

s. XVI-XVII

VM

s. XIX

VOS

s. XVI-XVII

VOS

s. XIX

VOS

s. XX

s. XX

Parientes lejanos

   

 

 

 

 

Tíos

   

 

 

 

 

Padres

   

 

   

 

Madres

   

 

   

 

Primos

         

 

Sobrinos

         

 

Hermanos

         

 

Esposos

 

 

       

Hijos

 

 

       

 

El gráfico nos muestra que V.M. [Vuestra Merced] curbría un espectro muy amplio de usos, aún en este caso en que los destinatarios eran su totalidad miembros de la familia. Vos, en cambio, cubría un espectro pequeño, limitado a relaciones de intimidad (esposos) o poder negativo (hijos, sobrinos). En cuanto a , se hallaba reducido a su mínima expresión, pues se lo empleaba prácticamente en una sola relación (padres e hijos) y en ella su uso era minoritario, ya que la fórmula más empleada era vos. [...]

Ante esta situación compleja, es indudable que estábamos en la presencia de un sistema inestable, en el que era previsible una simplificación, para la que se ofrecían tres alternativas:

1)    Eliminación de vos y su paradigma

2)    Eliminación de y su paradigma

3)    Fusión de ambos paradigmas

Las tres alternativas presentaban ventajas y desventajas, lo que explica, a mi juicio, que no haya habido una solución única en todo el mundo hispánico. [...]

Esto explica que el proceso no haya arraigado en el españolmetropolitano, ni en las cabeceras de los dos grandes virreinatos americanos, México y Lima, donde la lengua tenía un alto grado de estandarización. En cambio, en casi todo el resto de América Hispánica, se produjo el proceso de fusión con el mantenimiento de vos en las funciones más conspicuas. Lo complejo del proceso de reestructuración que implica la conformación del voseo así como el hecho de que se trata de un fenómeno realizado al margen de la normalización lingüística explican la variabilidad e inestabilidad de los paradigmas en la mayor parte de las regiones voseantes.

En cuanto a la situación del plural, la superposición de las formas de vos con las de vosotros, contribuyó sin duda a erosionar los usos de vosotros y a favorecer la generalización de ustedes como única forma de tratamiento plural, lo cual explica que en todas las regiones en las que perduró vos se eliminó vosotros. Es posible que en las que se impuso y también se eliminó vosotros –como en la región americana en la que actualmente se usa el paradigma pronominal II– vos haya perdurado lo suficiente como para actuar en la pérdida de vosotros. De hecho, las confusiones entre vos y perduran en México y Lima hasta fines del siglo XVIII.

La oposición entre los tratamientos de confianza y respeto constituye un fenómeno ampliamente extendido entre las lenguas europeas y ha sido extensamente estudiado a partir de los postulados de Brown y Gilmn (1960), quienes distinguen dos ejes fundamentales en los usos de tratamientos:

a)    el eje del poder, que se manifiesta en los tratamientos asimétricos en los que un hablante recibe usted y su interlocutor o vos, manifestándose de tal modo las diferencias de poder o estatus, que por diversas razones –edad, relación familiar, relación de trabajo, situación social, etc.– existen entre ambas; y

b)    el eje de la solidaridad, en el que existe una relación de simetría, ya sea que los interlocutores se intercambian usted o tú/vos en forma recíproca.

De acuerdo con este esquema, la relación es de poder cuando se maneja en el eje vertical, mientras que es de solidaridad en el eje horizontal, ya se trata de solidaridad formal (usted – usted) o de solidaridad informal (tú/vos – tú/vos).

Brown y Gilman (1960) postulan que históricamente en las lenguas europeas se ha ido produciendo un cambio desde el predominio de relaciones asimétricas hacia un predominio de relaciones simétricas y aun dentro de estas últimas se ha ido pasando en muchos casos de relaciones recíprocas formales hacia relaciones recíprocas informales.

En el caso del español, este cambio es muy claro a través de los siglos.»

[Fontanella de Weinberg, M.a Beatriz: “Sistemas pronominales de tratamiento usados en el mundo hispánico”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 22.4-22.5]

Para las formas de tratamiento en español ver aquí también:

Personalpronomen - Formas de tratamiento - Voseo