© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

La preposición a puede significar, entre otras cosas, una dirección de movimiento de una acción. De ello, ¿se puede derivar que el uso de esta preposición en el caso de personas, imágenes y animales personalizadas también son sujeto de la regla dicha? Si esto es verdad, el omitir de la preposición a en caso de, por ejemplo, “tengo dos hijos”, no sería una mera excepción de la regla, como se me ha enseñado siempre, sino lo contrario simplemente la consecuencia de esta.  Si esto es justo, lo mismo valdría en “Poseo dos servios”.

No hay que confundir el complemento directo introducido por la preposición (o partícula) a con los complementos circunstanciales o adjuntos con esta misma preposición ni con los complementos de régimen verbal.

«Unas preposiciones poseen contenido léxico (bajo, durante, entre, según), y otras, propiamente gramatical (a, de). Así, la preposición a aporta información estrictamente sintáctica cuando introduce el complemento directo o el indirecto (La eligieron a ella; Demos una oportunidad a la paz), al igual que de cuando encabeza los complementos de los nombres, adjetivos o adverbios (mes de enero, orgulloso de su labor, dentro de la casa). Constituyen en estos casos marcas de función, necesarias para la aparición de dichos complementos. Aun así, la distinción entre preposiciones de contenido gramatical o funcional y preposiciones de contenido léxico es gradual.  El significado de las preposiciones es abstracto y casi siempre relacional.» [RAE: NGLE – Manual, § 29.4.1a y 29.4.1b]

La preposición a introduce complementos de régimen de los predicados que denotan destino, así como el límite de alguna acción dirigida.

La preposición a es, junto con de, la que posee usos más claramente gramaticales. La preposición a introduce complementos indirectos y directos, muy a menudo de persona y definidos (quiere mucho a sus hijos), así como complementos de destino (Voy a Jaén) y de límite (llegar a final de mes). La preposición a encabeza asimismo los complementos de régimen de un buen número de adjetivos, sustantivos y verbos.

La preposición por sí misma no indica ni lugar ni dirección, ya que, en general, puede aparecen en otros tipos de complementos:

Llegamos a Madrid a las tres.

Nos vimos en marzo en Sevilla en un congreso.

Clases de complementos verbales:

Complemento agente – va precedido de la preposición por en oraciones pasivas: Este palacio fue construida por los árabes.

Complemento circunstancial – no seleccionado por el verbo, expresa las circunstancias de tiempo, modo, lugar, etc. en que tiene lugar lo denotado por el predicado: Comimos a las seis en un restaurante. Los complementos circunstanciales constituyen un subgrupo de los adjuntos. Los complementos argumentales introducen información exigida o pedida por el significado de los predicados, mientras que los adjuntos son modificadores no seleccionados. Son adjuntos los adjetivos calificativos, las oraciones de relativo, muchos modificadores preposicionales del nombre (como la prensa de hoy, pero no la llegada del otoño) o del adjetivo (feliz por su matrimonio). Los modificadores adjuntos de los verbos se denominan tradicionalmente complementos circunstanciales porque especifican las circunstancias (tiempo, lugar, compañía, instrumento, cantidad, modo, finalidad y causa) que acompañan a las acciones o a los procesos: trabajar por las tardes, construir una casa en la playa, estudiar con alguien, escribir con pluma estilográfica, esforzarse enormemente, bailar con gracia, ahorrar para adquirir una vivienda mayor, viajar por placer. No todo complemento distinto del directo e indirecto podrá considerarse circunstancial. Dependerá de si viene o no regido por el verbo, pues en caso positivo se trataría de un complemento de régimen, que no es opcional como lo es el circunstancial.

Complemento de régimen – está seleccionado por el verbo y va precedido de una determinada preposición, que en esta construcción carece de significado: Contar con alguien, Constar de tres partes, Consistir en algo.

Complemento directo – seleccionado por el núcleo verbal. Los objetos directos personales y específicos aparecen en español precedidos de la preposición a: Compré un coche nuevo. Son los complementos directos preposicionales.

«Se trata de complementos directos que aparecen con la preposición o, mejor, la partícula a: Trajeron a un amigo con ellos. La denominación de ‘partícula’ obedece al hecho de que la preposición de complemento directo no se comporta como una verdadera preposición. Por ejemplo, a diferencia de los complementos preposicionales del verbo, los complementos directos que llevan a pueden aparecer como pronombres en acusativo (lo, los, la, las), y también adoptar la función de sujeto en la voz pasiva, comportamientos ambos característicos de sintagmas nominales no preposicionales.» [Torrego Salcedo, E.: “El complemento directo preposicional”. En Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 28.1]

Complemento indirecto – seleccionado por un verbo ditransitivo. Se denomina así también, en general, a cualquier complemento en dativo: Le dio el regalo a su mujer. A mí me falta dinero.

Complemento predicativo – complemento, generalmente adjetival, que modifica tanto al verbo como al sujeto o al objeto, a modo de un segundo predicado: El niño duerme tranquilo.

Hay verbos de uso pronominal con complemento de régimen y uso no pronominal en la variante transitiva:

Comprometerse con la palabra dada. [comprometerse con ella]

Comprometer la palabra dada. [comprometerla]

En estas alternancias los verbos manifiestan significados distintos según se usen con preposición o sin ella:

abandonar algo ~ abandonarse a algo

decidir algo ~ decidirse a algo

dedicar algo ~ dedicarse a algo

Hay verbos de uso pronominal que en su variante intransitiva toman un complemento de régimen:

Encontrarse a una persona. [encontrársela]

Encontrarse con una persona. [encontrarse con ella]

El complemento directo va precedido por la preposición (o partícula) a cuando el objeto es personal, específico (determinado) o está determinado por la clase semántica del verbo. El complemento directo preposicional y las clases semánticas de verbos:

«Los verbos transitivos pueden dividirse en tres grupos según introduzcan o no la preposición a cuando se construyen con complementos directos de persona:

A. Verbos que exigen la preposición

B. Verbos que rechazan la preposición

C. Verbos compatibles con la preposición

Entre los verbos del grupo A destacan los que alternan los objetos directos con los indirectos. Se obtienen así contrastes como Teníamos que ayudar {*muchos ~ a muchos} enfermos (frente a atender, que es compatible con las dos opciones); Obedecemos {*demasiados ~ a demasiados} gobernantes; Sirvió {*varios ~ a varios} reyes; un periodista famoso por insultar {*los ~ a los} políticos. También requieren la presencia de la preposición los verbos de afección: Esas películas asustan {*muchos ~ a muchos} espectadores; supuestos éxitos diplomáticos que impresionan {*muy pocos ~ a muy pocos}.

Al grupo B, el más reducido, corresponden los verbos de causación, como en La crisis producirá {miles ~ *a miles} de desocupados. Cabe también integrar en este grupo, aunque con mayores restricciones, verbos como pedir, demandar o solicitar en ciertos contextos: Habían pedido {más ~ *a más} jueces, pero la Administración no los proporcionaba, frente a Habíamos pedido {este juez ~ a este juez} en particular.

Se incluyen asimismo en el grupo B los predicados existenciales haber y tener, que están sujetos al llamado efecto de definitud. No se dice, en efecto, *Hay a muchas personas interesadas ni *Julián tuvo a un solo hijo. Sin embargo, tener admite la preposición cuando significa ‘dar a luz’ (cuando Ana tuvo a su tercer hijo), en las construcciones presentativas como Aquí tenemos a la autoridad sanitaria y también cuando se construye con complementos predicativos: Y es cierto que tener a un hijo en las guerrillas podía suponer una condena a muerte para un padre.

El grupo C es el más polémico de los tres porque la presencia de la preposición depende de factores sintácticos, semánticos y discursivos estrechamente relacionados. Los casos más nítidos son los que cabe asociar con acepciones distintas de los verbos, como en distinguir un hombre (‘percibirlo’) y distinguir a un hombre (‘percibirlo’, pero también ‘honrarlo’), o en abandonar una ciudad (‘dejarla, salir de ella’) y abandonar a una ciudad (‘dejarla en el abandono, descuidarla’). Asimismo, en Conozco varios dentistas en la ciudad, se da a entender que el que habla sabe de su existencia, mientras que en Conozco a varios dentistas en la ciudad se sugiere relación o trato personal con ellos.» [RAE: NGLE – Manual § 34.3.3a-c]