© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

  Me ha surgido una duda. En la oración:

Se ha alquilado un apartamento,

el SE es marca de pasiva refleja, (un apartamento ha sido alquilado);

pero ¿qué ocurriría si el sentido fuese:

Pedro ha alquilado un apartamento a un gestor para él.

[(él) se ha alquilado un apartamento]

¿Qué valor tendría el SE? ¿Qué función sintáctica realizaría: "para él" sería el CC destinatario  o CC finalidad? ¿Sería esta la función de SE?

El verbo alquilar es transitivo cuando significa ‘dar a alguien algo, especialmente una finca urbana, un animal o un mueble, para que use de ello por el tiempo que se determine y mediante el pago de la cantidad convenida’ o ‘tomar de alguien algo para este fin y con tal condición’.

«Alquilar usado con la acepción de ‘ceder, o adquirir, temporalmente el uso [de algo] por un precio convenido’ es ambiguo. El sujeto puede ser tanto quien cede algo en alquiler como quien lo toma. Así, una oración como

Pedro alquiló el piso a su hermano,

fuera de contexto, es ambigua, ya que puede significar tanto que Pedro tomó en alquiler el piso de su hermano, como que Pedro cedió a su hermano en alquiler un piso de su propiedad.» [RAE: DPD]

Alquilarse es pronominal cuando se dice de una persona en el sentido de ‘ponerse a servir a otra por cierto estipendio’.

En la expresión Se ha alquilado un apartamento, tratándose de una persona concreta, el verbo alquilar no está empleado en sentido reflexivo, pues no se puede decir me alquilé un apartamento a mí mismo.

Para evitar toda ambigüedad, tiene que quedar claro quién alquila, para quién es el apartamento alquilado y quién es el que cede el apartamento en alquiler. Si quien cede el apartamento en alquiler lo hace a través de una agencia inmobiliaria, hay que consignar que cierta persona alquiló un apartamento para alguien en una agencia.

Se alquila apartamento. / Se alquilan apartamentos. [pasiva refleja]

La chica les alquiló un apartamento a sus padres para que pasaran el verano en Alicante.

La chica alquiló el apartamento a través de agencia inmobiliaria.

[la agencia es la mediadora entre el inquilino y el arrendador]

La chica le alquiló a sus padres el apartamento de un amigo que actualmente no lo necesita.

¿Cuál es el significado de se cuando se emplea con el verbo alquilar no en sentido pronominal de ‘ponerse a servir a otra por cierto estipendio’?

La chica se ha alquilado un apartamento en Alicante para pasar las vacaciones con sus padres.

En este caso, se es un dativo superfluo, ya que se puede eliminar sin que cambie el sentido de la oración. Tiene valor expresivo: dativo de interés referido al sujeto, con función sintáctica similar a la del complemento indirecto, pero sin ser argumental, es decir, sin venir exigido por el verbo y ser, por tanto, eliminable.

 

SE

CATEGORÍA GRAMATICAL

VALOR

FUNCIÓN

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pronombre personal de tercera persona

 

reflexivo

Puede desempeñar funciones de objeto directo o indirecto:

La niña se lava. [complemento directo reflexivo]

La niña se lava las manos. [complemento indirecto reflexivo]

recíproco

Los novios se conocieron en un viaje [complemento directo recíproco]

Los novios se escribían cartas. [complemento indirecto recíproco]

 

expresivo

Dativo de interés referido al sujeto, con función sintáctica similar a la del complemento indirecto, pero sin ser argumental, es decir, sin venir exigido por el verbo:

Se leyó a todos los clásicos.

Se merece ese premio.

 

personal

Dativo variante formal de le/les, que sustituye al pronombre personal átono le/les cuando precede al acusativo lo, la, los, las:

Le devolví el disco que me presto.

Se lo devolví [*le lo devolví].

componente de tercera persona de verbos pronominales

Función pronominalizadora: modifica el significado de algunos verbos transitivos o intransitivos (Acordó dejar los estudios. > No se acordó de cerrar la puesta con llave.

No desempeña ninguna función sintáctica en la oración cuando no es reflexivo – no es un mero componente integrado en el verbo y forma con él un verbo pronominal:

me avergüenzo [no significa ‘yo me avergüenzo a mí mismo’]

me alegro [no significa ‘yo me alegro a mí mismo’, sino que hay algo por lo que me alegro, que me causa alegría]

El pronombre no es separable del verbo ni desempeña función nominal, ya que con él constituye el núcleo del predicado.

 

 

intransitivizador

Con la incorporación de se, un verbo transitivo de cambio de estado pasa a intransitivo, pierde uno de sus argumentos y se altera el tipo de sujeto que toma:

Miguel y Ana se casaron.

El objeto pasa a ser sujeto:

La clase los aburre. > Se aburren con la clases.

El sol derrite la nieve. > La nieve se derrite con el sol.

El verbo deja de ser causativo.

componente o morfema de pasiva y de impersonalidad

sin valor pronominal ni funcional

“No es un reflexivo ni desempeña función nominal, sino que no es ni siquiera pronombre. Es una mera partícula encubridora de «actor».” [Gómez Torrego, L.: Gramática didáctica..., p. 115]

Se venden libros de textos.

Se trabaja mejor en equipo.

El dativo aspectual

Pronombre personal de tercera persona con valor expresivo. Se trata del uso del se reflexivo (referido al sujeto de la oración), con función sintáctica similar a la del complemento indirecto, pero sin venir exigido por el verbo. Su presencia aporta matices expresivos de diferente tipo y a menudo su uso es expletivo, pudiendo suprimirse sin que la oración sufra cambios de significado:

María (se) leyó la novela de un tirón.

El dativo aspectual se llama también intensivo. Se combina con predicados delimitados o télicos que expresan la culminación de la situación denotada: beberse un litro de vino. Son imprecisos los límites entre el se aspectual y los dativos no argumentales o superfluos.

«El llamado dativo aspectual se parece al ético en su valor fundamentalmente afectivo, pero se diferencia de él en que, como los reflexivos, concuerda en número y persona con el sujeto, por lo que se denomina también dativo concordado:

Ya me [1.ª persona singular] leí [1.ª persona singular] toda la prensa; Nos [1.ª persona plural] fumábamos [1.ª persona plural] dos cajetillas diarias.

Ambos dativos, el ético y el aspectual, pueden concurrir en la misma oración:

Mi hija se [dativo aspectual] me [dativo ético] comió toda la tarta.

El dativo aspectual tiene valor enfático. En efecto, la diferencia entre Leímos toda la prensa y Nos leímos toda la prensa radica en que en la segunda opción se da a entender que la lectura implicaba algún esfuerzo, que comportaba cierto mérito o que había algo de particular en el hecho de hacerla.

A veces se sugiere que la acción descrita sobrepasa lo que se considera normal o se añaden otras connotaciones similares. El dativo concordado solo se combina con predicados que expresan eventos delimitados, por lo que se rechazan oraciones como

*Ana se bebió leche (frente a … la leche, … un litro de leche o … toda la leche);

*No me sé geografía (frente a … la geografía o … la lección de geografía);

*Los invitados se bebieron vino (frente a … el vino o … todo el vino).»

[RAE: Nueva gramática de la lengua española. Manual. Madrid: Espasa Libros, 2010, § 35.4.2c]

«A veces se incluyen estas construcciones de dativos en las medias, con las que tienen en común el que se no admite duplicación; sin embargo, debe repararse en que, en las oraciones con dativo, el sujeto es agente y la acción del verbo no le afecta del mismo modo que cuando interviene el se medio. Además, el dativo es eliminable sin que cambie sensiblemente el significado ni la estructura resulte agramatical, y el se medio, normalmente, no puede suprimirse.

Asimismo, se debe procurar distinguir el dativo superfluo del llamado dativo de interés, que nosotros analizamos como una clase de complemento indirecto no argumental. Observe que el superfluo no admite duplicación con el pronombre tónico reflexivo:

*¿Cuántos cafés te tomas a ti mismo?

y sí el dativo de interés

Nos hemos barnizado las puertas a nosotros mismos.

Sin embargo, los dos tienen en común el poderse eliminar:

¿Cuántos cafés tomas al día?

Hemos barnizado las puertas.» [Gómez Manzano et al., o. cit., p. 221]