© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Las oraciones "regresa que me estoy muriendo" y "regresa porque me estoy muriendo" no son a mi juicio completamente equivalentes. Más allá de la existencia de una diferencia de estilo (el uso de "que" como conjunción causal es propio casi exclusivamente del registro coloquial) creo que existen otras diferencias, sutiles o no, en la relación entre la oración subordinada y la principal. Le agradecería mucho si pudiese brindarme cualquier tipo de explicación sobre el asunto.

Oración causal explicativa introducida por que + indicativo

La conjunción que sin preposición introduce oraciones subordinadas causales explicativas, con sentido equivalente a porque. El modo verbal va en indicativo (en las finales va en subjuntivo). El verbo suele ir en imperativo. Normalmente van pospuestas y la coma que precede a la oración introducida por que es obligatoria:

Dense prisa, que (porque) vamos a cerrar.

Abrígate, que (porque) vas a coger frío.

Escuchen bien, que (porque) no lo voy a repetir.

Cuando el verbo de la subordinada introducida por que va en subjuntivo, el sentido que evoca es final:

Dense prisa, que (para que) podamos cerrar.

Abrígate, que (para que) no cojas frío.

Venid junto a mí, que os pueda ver mejor.

Id con cuidado, que no os pongan una multa.

Ponte un jersey, que no te vayas a resfriar.

Cierra la puerta, que no entre frío.

Estas oraciones subordinadas causales explicativas suelen seguir a un verbo principal en imperativo:

Cállate, que no estoy para bromas.

No te entretengas, que luego llegas tarde a hacer la comida.

No me grites, que no soy sordo.

Tira por la cuerda, que yo la sujeto.

Calla y ten paciencia, que día vendrá en que verás por vista de ojos cuán honrosa cosa es andar en este ejercicio (Cervantes).

Del sentido causal no es responsable la conjunción que, sino el modo del verbo de la oración subordinada. Con formas del indicativo, el sentido sugerido es el causal: la oración introducida por que explica los motivos por los cuales se ha proferido la oración principal (en general, de sentido apelativo):

Róbeme usted, que yo tampoco me descuido.

Venid junto a mí, que os convido a un vaso de vino.

No te molestes, que yo ya me arreglo solo.

Cierra la puerta, que entra frío.

También se construyen causales explicativas introducidas por la conjunción que + indicativo cuando la oración principal expresa una orden con otros recursos:

No deberías hablar ahora con el jefe, que no está el horno para bollos.

Me vas a decir dónde has puesto las llaves, que no las encuentro.

Te agradecería un vasito de vino, que tengo la boca seca.

Se usan también las causales explicativas pospuestas y introducidas por la conjunción que cuando la oración principal contiene otras informaciones modales que dan lugar a actos verbales indirectos. Son ejemplos de introductores modales:

No debería usted comer tanto, que luego le sube la tensión.

No conviene llegar tarde al concierto, que luego no tenemos sitio.

Puedes decir lo que piensas, que no me voy a enfadar.

Deberíamos darnos prisa para ir al banco, que van a cerrar.

Se emplea asimismo que + indicativo tras varias de las expresiones interjectivas que constituyen actos verbales, como las que expresan deseo

Ojalá termine pronto la conferencia, que ya me estoy cansando,

y gratulación

Enhorabuena, que me he enterado que te han dado el puesto.

Se admite que + indicativo en sentido causal en las oraciones interrogativas, tanto si se interpretan como preguntas

¿Qué hora es?, que hoy no puedo llegar tarde

como si equivalen a peticiones:

¿Me dejas tu coche, que el mío está en el taller?

También se emplea que + indicativo con sentido causal cuando en la oración principal se expresa una resolución firme, como en

Bueno, me voy, que en mi casa me están esperando para comer.

Se rechaza, sin embargo, si en ella se describe tan solo un estado de cosas, como en

*Estás muy delgado, que comes poco.

Este tipo de oraciones causales está estrechamente vinculado a la posibilidad de que la oración principal constituye un acto verbal ­–sea directo o indirecto– y, por tanto, a la fuerza ilocutiva que con él se asocia. Aun así, se comprueba que la simple aseveración de un estado de cosas no es suficiente para legitimar sintácticamente su presencia.

Si se suprime la conjunción que, resulta una oración yuxtapuesta:

Dense prisa, vamos a cerrar.

«Porque y pues pueden conmutarse por que en contextos explicativos, siempre que no se invierta el orden <A, que B>:

Me voy {que/porque/pues} me están esperando.

Que (*porque/pues) me están esperando, me voy.

Frente a porque y pues, que presenta algunas restricciones en cuanto a la modalidad. Suele emplearse con imperativos

Sal, que te divertirás,

pero no con verbos realizativos explícitos

(?) Te ordeno que salgas, que te divertirás,

ni con expresiones de deseo o posibilidad

*No es probable que estén, que no se ve luz.

En la lengua coloquial es frecuente el uso de que (en alternancia con porque, no con pues) en construcciones de refuerzo explicativo de un motivo o causa presentados con anterioridad:

Tengo varias razones para no salir: la primera, que me molesta el ruido, la segunda, que no soporto ese tipo de música.»

[Galán Rodríguez, Carmen: “La subordinación causal y final”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe, 1999, § 56.4.2.1]

Oraciones subordinadas causales

«Tradicionalmente se han definido las oraciones causales como aquellas oraciones que expresan la causa que origina algún efecto determinado (expresado, asimismo, en la oración principal); no obstante, son muy pocas las oraciones que encajan en este tipo, pues no siempre se entiende la relación de causalidad en estos términos. En

Las flores crecen porque les da la luz,

el crecimiento es un claro efecto de recibir la luz. Pero en

Me has ayudado porque eres mi amigo

ayudar no es necesariamente el resultado de la relación de amistad. [...]

En líneas generales, casi todos los gramáticos parte de la distinción latina entre ‘causa real’ y ‘causa lógica’. La ‘causa real’ expresa el fundamento de una acción, ya sea causa externa (relación entre causa y efecto subsecuente: La casa se ha venido abajo porque era vieja) o interna (relación entre un motivo y un resultado: Se marchó porque estaba triste). En ambos tipos la explicación que se aduce es desconocida por el interlocutor. La ‘causa lógica’, por su parte, justifica una opinión o un juicio previamente conocido (Puesto que somos mortales, debemos morir).

La tipología causal latina fue remodelada con gran acierto por Bello (1847: § 991) mediante la oposición entre ‘causa de lo dicho’ (real) y ‘causa del decir’ (lógica), términos que en las gramáticas actuales se corresponden respectivamente con las ‘causales del enunciado’ y las ‘causales de la enunciación’. [...]

Teniendo en cuenta las distintas matizaciones sugeridas por los gramáticos, y con objeto de simplificar algunas denominaciones equivalentes, vamos a establecer una clasificación semántica en dos tipos denominados, respectivamente, ‘causales propiamente dichas’ (‘causales puras’) y ‘causales explicativas’.

En las ‘causales puras’ se establece una conexión no consabida entre las oraciones A y B (independientemente de que A o B sean o no una presuposición). Este vínculo se manifiesta bien como relación causa-efecto, bien como relación de motivación-resultado:

Las flores se han marchitado porque no tenía agua suficiente.

Te he comprado un regalo porque era tu cumpleaños.

Las ‘causales explicativas’ presentan un hecho (B) que, a juicio del hablante, puede ser una explicación razonable o una justificación apropiada del hecho A, bien porque se conozca de antemano la relación A-B, bien porque le hecho B sea tal que favorece o propicia el hecho A.» [Galán Rodríguez 1999: § 56.2]

Clasificación de las oraciones causales

Dos grupos de oraciones causales:

A)   Causales propiamente dichas. Llamadas, según los autores, integradas, centrales, de causa real, causales del enunciado, causales internas al predicado verbal.

B)   Causales explicativas o hipotéticas. Llamadas, según los autores, periféricas, de causa lógica, de la enunciación, externas al predicado verbal.

«La causa real expresa el fundamento de una acción, ya sea causa externa (La casa se ha venido abajo porque era vieja = relación causa-efecto) o interna (Se marchó porque estaba triste = relación entre un motivo y un resultado). La explicación que se aduce es desconocida por el interlocutor.

La causa lógica justifica una opinión o un juicio previamente conocido: Puesto que somos mortales debemos morir.

Las causales explicativas presentan un hecho (B) que, a juicio del hablante, puede ser una explicación razonable o una justificación apropiada del hecho A, bien porque se conozca de antemano la relación A-B, bien porque el hecho B sea tal que favorece o propicia el hecho A.» [Bosque/Demonte 1999: § 56.2]

Causales internas y externas al predicado verbal

Los modificadores que especifican la causa de la acción o del estado de cosas que describe el verbo principal pueden ser internos al núcleo del predicado (verbo):

Se marchó porque tenía prisa.

Cuando los modificadores son externos, no expresan la causa de un estado, una acción o un proceso, sino que introducen una explicación o una justificación de lo que se ha dicho:

Podemos dar por concluida la reunión, ya que no hay más cuestiones pendientes.

Las oraciones causales prototípicas son las que aportan modificadores internos al predicado verbal. Las causales internas al predicado están en correlación con el interrogativo por qué:

Me fui del cine porque me aburría la película.

¿Por qué te fuiste del cine? Porque me aburría la película.

Pertenecen a las causales externas al predicado las llamadas subordinadas causales de la enunciación. Según algunos autores, son igualmente externas al predicado verbal las oraciones causales que suelen llamarse explicativas. Estas oraciones añaden o bien adelantan –con una pausa separadora– cierta explicación de algo que se manifiesta en la oración principal.

 “Algunos autores entienden que las causales de la enunciación constituyen tan solo un caso particular de estas causales explicativas, pero otros separan ambas como grupos diferentes dentro de las causas externas al predicado verbal. [...] Las causales explicativas no constituyen un tipo marginal de oraciones causales ni en español ni en otras lenguas. De hecho, estas oraciones se pueden construir con gran número de conjunciones y de locuciones conjuntivas. Ni siquiera la conjunción porque se descarta enteramente de este grupo.” [NGLE 2009, § 46.3]

Causales del enunciado y causales de la enunciación

Hay que distinguir dos clases de oraciones causales:

Causales de enunciado: Indican la causa de lo que se dice en la oración principal. Realizan la función de complemento circunstancial del verbo principal. Por lo general, van pospuestas al verbo principal: Las calles están mojadas porque ha llovido.

Causas de la enunciación: Indican el motivo de lo que dice o piensa el hablante y complementan a un ámbito oracional más amplio que el de la oración principal: Ha llovido, porque las calles están mojadas. Significa: ‘es evidente que ha llovido porque las calles están mojadas’. Aquí la pregunta no es ¿por qué ha llovido? sino ¿por qué crees que ha llovido?

«Las dos secuencias que siguen presentan pautas entonativas diferentes, pero también corresponden a tipos oracionales distintos: Llueve porque esta zona está cerca de la montaña; Llueve, porque la gente lleva paraguas. En el primer ejemplo puede entenderse que la cercanía de la montaña produce, o al menos favorece, el hecho de que llueva. Por el contrario, la presencia de los paraguas en la segunda no se interpreta como causa de la lluvia, sino como causa de que el hablante infiera, y por tanto comunique, que está lloviendo. La primera oración contiene una subordinada causal que corresponde al enunciado (modifica al verbo llover), mientras que la segunda corresponde a la enunciación, más exactamente a un verbo de lengua o de juicio, que no está explícito y que expresa el hecho mismo de emitir esas palabras o el de llegar a la conclusión que se presenta. Una paráfrasis aproximada de la última secuencia podría ser (Digo que) llueve porque la gente lleva paraguas. Las causales de la enunciación son siempre externas al predicado.

Así pues, con las causales de la enunciación no se justifica el hecho que se aduce, sino el acto verbal que lo expresa, así como la deducción que realiza el hablante. Caben, no obstante, otras interpretaciones. Con el contenido manifestado por la oración causal puede justificarse una amenaza (Cuando yo sea jefe de estudios, esto se va a acabar, porque ya está bien), una petición (Acércame la sal, que no llego), una pregunta (¿Hace frío? Porque os veo muy abrigados) o un deseo: Hay gringos que en este pueblo no han llegado y ojalá no lleguen porque lo compran todo de una sola vez.

Las causales de la enunciación suelen ir introducidas por la conjunción porque, pero son posibles otras conjunciones, como se ve en los ejemplos siguientes: Ya que Fermín está en su dormitorio, puede usted usar mi habitación; Puesto que todo es así, puedes morir en cualquier momento con grandiosa futilidad; Tampoco estaba cerca, pues no respondía al grito ansioso de Adán.» [RAE: NGLE – Manual 2010: § 46.4.1a-c]

Causales explicativas

«Como las causales de la enunciación, son externas al predicado verbal las llamadas oraciones causales explicativas. En estas construcciones, generalmente precedidas de una pausa (y de la coma que la representa), se justifica por qué se considera correcto o adecuado lo expresado en la principal: Había que dejar las conclusiones de la reunión para el día siguiente, pues aún faltaban datos importantes. Las causales explicativas constituyen recursos argumentativos en los que se omite un supuesto implícito. La premisa implícita en el ejemplo citado es, aproximadamente, ‘Si faltan datos importantes en un asunto, no es apropiado establecer conclusiones definitivas’. Otras veces lo justificado es el uso de un término o de una denominación, como en Si se tratara de votar el proyecto original, dirigido a la pesca incipiente y a la de investigación, yo diría: estoy dispuesto. Porque tales eran los términos de texto inicial, o en Miguel, pues así se llamaba el chico, tenía un año menos que yo. Se ha defendido que las causales de la enunciación, constituyen un tipo de explicativas, puesto que explican o justifican por qué se emite determinado enunciado.

Las causales explicativas se construyen con las conjunciones o locuciones conjuntivas como, comoquiera que (no se recomienda hoy la grafía como quiera que), dado (que), desde el momento en que, en cuanto que, en la medida en que, en tanto en cuanto, en vista de (que), habida cuenta de (que), pues, puesto que, que, supuesto que, toda vez que, visto (que), ya que, etc. También la conjunción porque puede tener uso explicativo, como en Eso en ella no tiene mérito, porque es linda, donde porque alterna con pues y con muchas de las locuciones citadas. Pueden formar también causales explicativas las locuciones conjuntivas como que y cuanto más que.

Las causales explicativas pueden ir antepuestas (Ya que somos cuatro, podríamos jugar al parchís) o pospuestas (Suéltame, que me haces daño; No vieron huella alguna, pues era de noche). En las primeras el hablante aporta información temática y, por tanto, conocida, o al menos presentada retóricamente como si lo fuera; en las segundas, en cambio, la información se muestra o se introduce como justificación no conocida. Las causales introducidas por como y como quiera que se anteponen siempre: Como ya era tarde, Susana dijo que cenaríamos juntos y él se dejó invitar complacido; Comoquiera que el citado inmueble cumple los requisitos solicitados por esta Fundación, mostramos nuestra conformidad y quedamos a la espera de los acontecimientos. No debe confundirse la locución causal comoquiera que con el relativo indefinido como quiera.

La conjunción que seguida de indicativo puede introducir causales explicativas, siempre pospuestas. En estos casos la oración con la que se combinan transmite un contenido modalizado que puede expresarse de diversas formas. Así, es frecuente que dichas causales sigan a un imperativo, como en Tú ten cuidado, que nadie sabe lo que va a pasar aquí (Montero, M., Trenza), si bien la orden puede manifestarse con otros recursos: No quiero que me contradigas, que no está el horno para bollos. Se usan asimismo cuando la oración principal contiene otras informaciones modales que dan lugar a los llamados actos verbales indirectos (§ 42.1.1l), especialmente los característicos de los enunciados construidos con verbos modales: Allí te podías morir, que nadie iba a meter la mano en la candela por ti (Barnet, Gallego).

También pueden ser inducidas por expresiones interjectivas que denotan deseo o congratulación, entre otras nociones: Ojalá termine pronto, que ya me estoy cansando; Enhorabuena, que me he enterado de que conseguiste el puesto. Se emplea también el que causal cuando en la principal se expresa una resolución firme, como en Bueno, me voy, que mamá se queda sin almuerzo (Vargas Llosa, Fiesta).» [RAE: NGLE – Manual 2010: § 46.4.2a-d]