© Justo Fernández López

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¿Por qué a una isla de casas se le llama manzana?

Quisiera conocer la etimología de "manzana", en su acepción urbanística:

espacio urbano generalmente cuadrangular, delimitado por calles en todo su perímetro.

La palabra manzana ‘fruta’ viene del latín mala mattiana, nombre de una especie de manzanas, así llamada en memoria de Caius Matius, tratadista de agricultura que vivió en el siglo I antes de Cristo. Aparece documentada bajo mazana (1112) y desde Juan Ruiz bajo mançana (1335), la forma maçana se halla también en el Cid. La forma predominante desde el siglo XIV es mançana con propagación de la nasalidad. Hoy la forma sin nasalización se conserva en portugués maça, en el occidente de Asturias, oeste y sur de León mazá.

Todos los diccionarios añaden a manzana ‘fruta’ la acepción para denominar el bloque de viviendas limitado por cuatro calles tiene el español la palabra manzana, mientras en otras lenguas no se encuentra ninguna denominación parecida:

francés: pâté de maisons

italiano: isolato

portugués: bloco

alemán: Häuserblock, Block

inglés: block (of houses)

holandés: huizenblok

polaco: blok

Una manzana es un conjunto de casas contiguas que forman una a modo de isla con las calles que las rodean. Por eso en latín se le daba el nombre de ínsula (domuum insula), que tuvo derivados en español, francés y portugués. Estos derivados perdieron vigencia en las tres lenguas a favor de las denominaciones actuales a mediados del XIX. En catalán la palabra tradicional para ‘bloque de casas’ es illa. Mançana sería, según Corominas, un castellanismo que la ha ido reemplazando.

El nombre español de manzana para un grupo de casas fue regular durante todo el siglo XVIII.

La cita literaria más antigua de manzana ‘bloque de casas’ es de 1654. Sobre la etimología u origen de manzana con la acepción de ‘bloque de casas’ no encontramos nada en ningún diccionario, sea etimológico o general, antiguo o moderno. En los diccionarios aparece manzana como acepción singular bajo la entrada manzana ‘fruta’ (derivada del latín malus mattiana), dando a entender que se trata de una metáfora.

Según Juan Ramón Lodares Marrodán, en su artículo «Los dos orígenes de "manzana" 'bloque de casas'» (ver cita más abajo), en el caso de manzana ‘bloque de casas’ estamos ante una etimología popular explicable por dos posibles orígenes:

a)    procede de uno de los varios derivados del francés maçon ‘albañil’;

b)    procede de alguno de los derivados del francés maison ‘casa’.

No tiene nada que ver con la etimología latina de manzana ‘fruta’, de la que es un simple homónimo y nunca una acepción más en sentido de una metáfora, pues es difícil explicar cuál ha sido la imagen que sirvió de base para hacer de un fruto una obra urbanística. Aunque hay el precedente de naranja y media naranja, nombres usados internacionalmente para las cúpulas (una naranja de medio punto entre arco y arco) y de gajo para cada una de las partes en que se divide la cúpula.

Los derivados francés maçon ‘albañil’: mazonero ‘albañil’ (hacia el siglo XIII) denomina al perito que trabaja el yeso y hace obra menuda frente al cantero que trabaja la piedra. Desde el siglo XV se difunde la palabra albañil (del árabe hispano albanní, y este del árabe clásico bannā'; cf. portugués alvanel). Tenemos además mazonado ‘lienzo de muralla almohadillado’ y mazonería ‘obra de albañilería’ y ‘arte gótico’.

«De la raíz germana *makjo > fr. maçon, que da los derivados antedichos, se documentan entre el siglo XIV y XVII los siguientes que significan, llanamente, ‘edificio’: (la) maçonnement, (la) maçoniere, (la) maçoune, (la) maçonne, (la) maçonneis, si, como parece lo más probable, ese campo léxico es la vía de penetración medieval de mazonero y mazonería puede ser perfectamente la de manzana un sencillo procedimiento de etimología popular: un extranjerismo que no se asimila bien y se trata de comprender asociándolo a otra palabra de todos los días que fonéticamente se le parece. [...] Una etimología popular hecha sobre un galicismo para denominar al edificio (maçoune, maçonne), que penetra en el léxico de los alarifes españoles del Siglo de Oro.» (Lodares Marrodán, p. 53-54)

El segundo posible origen de manzana ‘casa’ sería una etimología popular sacada de los múltiples derivados del francés maison ‘casa’, derivado del latín mansio.

«Desde finales del siglo XI se documentan en castellano (o en áreas dialectales anejas) formas de clara procedencia gala como maison (1073), la maison (1173), la mesón (1181), el mesón (1349), con significados varios como ‘convento’, ‘casa, alojamiento’, ‘venta o posada’, junto con derivados mesnada (1090), o el arcaico amesnar ‘defender’. Algo después aparece mansión ‘habitación’ (fin XIII), que copia la acepción francesa ‘chambre principale d’une maison’, el significado ‘casa grande y lujosa’ es propio de mediados del XIX; desde finales del XVI se documenta además menaje ‘mobiliario doméstico’ < fr. maisonage. [...] El francés tiene desde antiguo varios derivados de maison: maisonneis, maisonement, maissonage y las voces dialectales meizena, manzena, mazena, mainzonunée; para referirse a la construcción sobre un solar vacío existía el verbo amaizonar ‘couvrir de bâtiments’. Si manzana ‘casa’ es una etimología popular, resulta posible que proceda de este último grupo de derivados para designar los bloques de casas.» (Lodares Marrodán, p. 57 y 59)

En el caso de los derivados de maison el sonido alveolar del francés posiblemente se acabe asimilando al interdental sordo español.

«Otros galicismos propios de la terminología de alarifes sufrieron el mismo proceso por aquellos años (siglos XVI y XVII): fr. bossel > esp. bocel ‘moldadura redonda’, fr. sisel > esp. cincel, fr. escoine > esp. izgonce ‘rincón’, fr. o cat. cabasset > esp. capacete ‘caldera’; aquí podría incluirse nuestro maison (-née, -nnement, -nneis) > (*mezona, mazona) manzana (Lodares Marrodán, p. 59)

El que la palabra manzana ‘grupo de casas’ surgiera a mediados del siglo XVII explicaría el uso de algunos países americanos que utilizan para manzana el término vigente en el español clásico para los espacios cuadrados o solares: cuadra (cuadrada). En algunos países americanos se distingue incluso entre cuadra ‘fachada’ y manzana, oposición desconocida en el español peninsular.

El Glossarium Mediae et infimae Latinitatis, 1885, da las siguientes definiciones de palabras afines:

manzile: Mansio seu aedes cum agri portiuncula, idem quod

masionile = masnilium = masnile: Agri portiuncula cum mansione, seu aede, gallio maisnil, vel mesnil

mansionillum: Mansio cum agri portiuncula

Términos de la baja latinidad son mansionile, mansionilis, mansionillum, mansile, masnile, mesnillum empleados para significar un campo de labradío con una casa para el labrador; en francés maisnil, mesnil, ménil. En las viejas crónicas vemos que se distinguía entre mansionile y villa. Mansionile era una casa aislada y sola en el campo, mientras que villa es una pequeña población. Maisnil viene del latín mansio, mansus cuyo diminutivo maisnilium designa un pequeño caserío.  

De todos modos, lo más probable es que manzana ‘bloque de casas’ sea una creación popular basada en la terminología francesa para la construcción ya que aparece en España a partir del siglo XVII en el que encontramos varios neologismos tomados del francés e introducidos por los constructores y arquitectos españoles.

Citas

 

«En suma, todo parece indicar que manzana ‘casa’ no es sino una etimología popular explicable por dos orígenes: o bien procede de uno de los varios derivados del fr. maçon ‘albañil’ que tuvieron el significado de ‘edificio’ (maçonne, maçonneis, maçoune) o bien procede de alguno de los derivados del fr. maison ‘casa’ para lo mismo (maisonneis, maisonemet, manzena), en todo caso no tiene nada que ver con la etimología latina para manzana ‘fruta’ < (MALUS) MATTIANA, es un simple homónimo de esta palabra y nunca una acepción más. Es asimismo razonable que el significado urbanístico y el botánico se distribuyan en palabras que pertenezcan a campos léxicos distintos. Manzana ‘casa’ originaría en el ámbito urbano español de medidos del XVII (según la documentación más antigua de la que disponemos ahora) bien de forma espontánea, expresiva, humorística o motivada por las innovaciones urbanísticas que experimentaron algunas grandes ciudades del país por aquellos años. Esto explicaría el carácter enigmático o caprichoso de la voz que la aleja de las denominaciones propias de las lenguas modernas y la hace sumamente peculiar; su aparición repentina y de localización urbana sin que se haya documentado por ahora algún enlace con estados anteriores de lengua; su escasísima documentación tanto literaria cuanto en escritos oficiales por los años en que apareció; el desplazamiento de las palabras isla o cuadra, salvo en el uso de algunas áreas americanas a las que no alcanza el cambio peninsular, asimismo la aparición de ciertas oposiciones léxicas americanas que no alcanzan a España, finalmente su extraña convivencia en los diccionarios, que se inauguró con el Autoridades, con las lógicas acepciones derivadas de manzana ‘fruta’, que son todas ellas transparentes mientras que la de ‘bloque de casas’ o la típicamente americana ‘solar’ desentonan mucho. El epílogo lexicográfico va por sí solo: a mi juicio, manzana ‘casa’, (Amér.) ‘solar’, debería abandonar el modesto papel de acepción que hoy representa y convertirse en entrada con toda autoridad, pues no se trata de una simple metáfora, sino de un homólogo como tantos otros que pueblan nuestros diccionarios (barro 1 ‘tierra’ / barro 2 ‘grano’; cate 1 ‘unidad de peso’ / cate 2 ‘golpe’; daga 1 ‘puñal’ / daga 2 ‘grupo de ladrillos para cocer’... pues así manzana 1 ‘fruta’ y manzana 2 ‘casa, solar’; francamente creo que Ildefonso Cerdá y GdD tenían razón e intuición: lo que se emplea para denominar a las casas es razonable que proceda de algo que sirvió, en otros años, para lo propio.»

[Lodares Marrodán, Juan Ramón: «Los dos orígenes de "manzana" 'bloque de casas'». En: Boletín de la Real Academia Española. Madrid, T. 72 (1992), Nr. 255, pp. 51-62]

«mesnada:

mesnada ‘tropas’, 1444; antes ‘conjunto de hombres a sueldo de un señor y que viven en su casa’, hacia 1140.

De *MANSIONATA, derivado de MASIO, -ONIS, ‘casa’ (ver MESÓN).

Otro derivado semejante es el francés antiguo maisnage, hoy ménage ‘administración doméstica’, de donde el castellano menaje ‘conjunto de los muebles de una casa’, hacia 1600.»

[Corominas, Joan: Breve diccionario etimológico de la lengua española. Madrid: Gredos, 31987, p. 393]

«mesón

mesón, 1349 (la maisón, 1173). Del latín MANSIO, -ONIS, ‘permanencia’, ‘albergue, vivienda’ (es incierto si es descendiente directo o tomado del francés maison ‘casa’); por vía culta: mansión, hacia 1440.

Derivado: mesonero, 1495.»

[Corominas, Joan: Breve diccionario etimológico de la lengua española. Madrid: Gredos, 31987, p. 393]

manzana.

(Del ant. mazana, y este del lat. Mattiāna [mala], una especie de manzanas).

1. f. Fruto del manzano, de forma globosa algo hundida por los extremos del eje, de epicarpio delgado, liso y de color verde claro, amarillo pálido o encarnado, mesocarpio con sabor acídulo o ligeramente azucarado, y semillas pequeñas, de color de caoba, encerradas en un endocarpio coriáceo.

2. f. Espacio urbano, edificado o destinado a la edificación, generalmente cuadrangular, delimitado por calles por todos sus lados.

3. f. Am. Nuez de la garganta.

4. f. desus. En una cama, un balcón, etc., adorno o remate en forma de manzana.

5. f. desus. Pomo de la espada.

mesnada. (Del lat. *mansionāta, part. pas. de *mansionāre, alojar).

1. f. Compañía de gente de armas que antiguamente servía bajo el mando del rey o de un ricohombre o caballero principal.

2. f. Compañía, junta, congregación.

mansión. (Del lat. mansĭo, -ōnis).

1. f. Detención o estancia en una parte.

2. f. Morada, albergue.

3. f. Casa suntuosa.