© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Tengo una pregunta sobre el uso de "ser" y "estar". Sé que algunas palabras cambian el sentido según el uso con "ser" o "estar".

Sé que no se puede decir "ser contento", pero mi pregunta es: ¿por qué con el adjetivo "contento" solo se puede usar "estar"?

Se puede decir de alguien que es alegre de carácter, es decir, que es una persona jovial. También se puede decir que está alegre por algún motivo, en una circunstancia determinada, por algo que ha resultado positivo para él. Pero no se dice de alguien que tiene un carácter contento, porque estar contento significa estar satisfecho con alguna cosa o por algún motivo. Con estar se indica uns circunstancia espacio-temporal (hoy, ahora, etc.) o un motivo individual, con ser no.

Las cualidades que se atribuyen a entidades designadas por el sustantivo permiten introducir otra clasificación de adjetivos:

Adjetivos que aportan rasgos inherentes, estables, definidores de las nociones a las que cualifican:

Adjetivos de nivel individual (o individuales, de individuo, inherentes, caracterizadores, imperfectivos), como astuto, capaz, cortés, lavable, misterioso, posible, potable, rectangular.

Son predicados de estado que denotan comportamientos: ser amable, ser tacaño, ser bueno.

Adjetivos que expresan propiedades accidentales o episódicas:

Adjetivos episódicos (de estadio, resultativos, perfectivos, precarios).

Son adjetivos que presentan estados accidentales que resultan muy a menudo de algún cambio: contento, desnudo, enfadado, exhausto, harto, lleno, satisfecho.

Los estados pueden prolongarse en el tiempo, o incluso hacerse habituales: Hace años que estoy harto de hacer el mismo trabajo; Está muerto.

Muchos de estos adjetivos coinciden con participios: abierto, cansado, encantado, enojado.

La distinción no implica que las propiedades de los predicados caracterizadores sean permanentes o, a la inversa, que los de los predicados episódicos sean transitorias. La noción de ‘predicado de individuo’ da a entender que las propiedades en cuestión –permanentes o no– se predican de la entidad designada por el sujeto en sentido absoluto, es decir, sin asociarlas a una situación o a un episodio particular.

El carácter episódico de los predicados que se construyen con estar (más exactamente, el que estos predicados sean relativos al estado particular en que se encuentran los referentes de sus sujetos) es coherente con el hecho de que elijan este verbo los que designan el resultado de un cambio de estado (El suelo está sucio), el comportamiento particular de los individuos bajo ciertas circunstancias (El gobernador estuvo cruel en su discurso), la percepción que el hablante tiene de una entidad en un momento particular (El tiempo está frío) y otras muchas nociones que no se refieren a las entidades aisladamente, sino a la relación que establecen con determinadas circunstancias o situaciones. Así, quien dice La niña está muy alta en esa silla no presenta la altura como propiedad de la niña, sino que la relativiza a una situación particular.

Las distinciones entre predicados de individuo o caracterizadores y predicados de estadio o episódicos no se aplica únicamente a los adjetivos. Las locuciones adjetivales admiten asimismo la distinción. Así, de buen corazón se construye con ser, pero de buen humor se construye con estar.

Existe una diferencia entre los predicados que definen o caracterizan al individuo con independencia de la información espacio-temporal y los predicados que describen el estado en que el individuo se encuentra en una determinada situación espacio-temporal.

Esta distinción entre predicar una cualidad del sujeto o describir el estado en que se encuentra es independiente de la duración del intervalo, que puede ser más o menos larga; así pues, la predicación con ser no se opone a la predicación con estar como la expresión de lo permanente frente a la de lo transitorio o accidental.

Fuentes:

RAE: Nueva gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Libros, 2009, § 13.4k ss. y § 37.7d ss.

Miguel, Elena de: “El aspecto léxico”. En: Bosque, Ignacio / Demonte, Violeta (eds.): Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999, vol. 2, § 46.3.2.1.