© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

¿Cuál es la forma correcta?

Me parece difícil de creer que los gatos vuelan.

Me parece difícil de creer que los gatos vuelen.

Los verbos de percepción física o mental (oír, ver, saber, creer) en forma negativa en una oración principal (V1) permiten la alternancia de modo indicativo o subjuntivo en la oración subordinada (V2), pero con diferentes funciones:

a) El indicativo aporta al oyente una carga informativa, un cierto compromiso (adhesión o rechazo) del hablante con la veracidad de lo que expresa la oración subordinada.

b) Con el subjuntivo en la oración subordinada, en cambio, el hablante no se compromete sobre la veracidad de la oración subordinada, no da a entender si es cierta o no, más bien expresa su duda.

El verbo creer se puede usar en el sentido de ‘adherirse a una determinada proposición’, por ejemplo, a que Dios existe, creer en la existencia de Dios o creer en la inocencia del acusado.

Cuando el hablante emplea no creer que + indicativo, indica que no se adhiere a lo que alguien ha propuesto, no cree en la existencia de algo, no cree en lo que alguien ha dicho o en lo que creen algunos.

Cuando el hablante emplea no creer que + subjuntivo, expresa una duda sobre la veracidad de la oración subordinada y se inclina a creer que no es verdad.

No creo que y no creemos que (en primera persona) se combinan muy mal con el indicativo porque, en la inmensa mayoría de los casos, el hablante que habla en primera persona está expresando una duda, por tanto emplea el subjuntivo:

No creo que lo sepa.

No creo que tenga tanto dinero como dice.

No creemos que sean tan felices en su matrimonio.

Cuando en primera persona aparece el indicativo en la oración subordinada, se trata de un rechazo contextual (rechazo de una creencia u opinión), es decir, el hablante expresa su no creencia en algo que se ha dicho o sugerido, en algo que alguien ha afirmado:

Yo no creo que ha ganado tanto como dice.

No me creo que son tan felices en su matrimonio como dicen.

Cuando el hablante dice no me creo que está significando que no se adhiere a cierta proposición, y para ello emplea el indicativo: no me creo que + indicativo.

Cuando el verbo de la oración principal es una orden, un imperativo en forma negativa (no creas que), el verbo de la oración subordinada (V2) admite muy mal el subjuntivo:

No creas que te quiere tanto como a ti te gustaría.

 

 

Ateo: “Dios no existe”

Agnóstico: “No puedo decir si Dios existe o no existe”

Yo no creo que Dios existe.

[no soy de la opinión de los creyentes, no me puedo adherir a la proposición de que Dios existe, no creo en su existencia]

Yo no creo que Dios exista.

[dudo de la existencia de Dios y más bien me inclino a creer que no existe]

Gobierno: “Saldremos de la crisis”

Oposición: “Va a ser difícil salir de la crisis”

No creo que vamos a salir de la crisis.

[no creo lo que dice el Gobierno, no soy de la opinión del Gobierno]

No creo que salgamos de la crisis.

[dudo que seamos capaces de salir de esta crisis]

“Juan está casado”

“Juan parece que está casado”

No creía que Juan estaba casado.

[ahora me entero de que está casado – quedo informado]

No creía que Juan estuviera casado.

[me cuesta creer que esté casado, pues siempre dijo que odiaba el matrimonio]

 

 

En cuanto al ejemplo

Me parece difícil de creer que los gatos vuelan,

a mí me parece difícil de creer que haya alguien que afirme que los gatos vuelan, por tanto no es posible emplear aquí el modo indicativo ya que no hay motivo para un rechazo contextual.

Además, me parece difícil de creer que equivale a 'dudo que sea posible que', y aquí el verbo dudar induce subjuntivo en la oración subordinada.

En cuanto al ejemplo

Me parece difícil de creer que los gatos vuelen?,

contradice la experiencia, ya que todos sabemos que los gatos no tienen alas y, por tanto, no pueden volar. El subjuntivo expresaría aquí una duda infundada.

Me parece difícil que los gatos lleguen a volar algún día, mientras no tengan alas.

No sé en qué contexto diría alguien frases como estas. Me imagino que solamente hablando de alguien que es tan inocente que es capaz de creer que los gatos vuelan.

Hace unos años, un lingüista alemán criticaba la tendencia de algunos “gramáticos” a emplear “frases Robinsón” para ilustrar la norma gramatical (en alusión a Robinsón Crusoe de Daniel Defoe), porque son frases que difícilmente las diría alguien en un contexto concreto. Robinsón Crusoe vivió en soledad en una isla hasta que apareció Viernes, su único compañero.

Citas

«Los verbos creer y pensar en el sentido de ‘formarse una idea, juicio u opinión’ se construyen normalmente con indicativo pero, aunque raramente sobre todo en el caso de creer, pueden también aparecer con subjuntivo, sin que se produzca un cambio sustancial de significado, bien es verdad que en el uso de subjuntivo puede apreciarse quizás un cierto carácter dubitativo o conjetural. Veamos algunos ejemplos:

Creía que todo aquello era / fuese pura invención.

Pensé que estaba / estuviese casado».

[Porto Dapena, J. A.: Del indicativo al subjuntivo. Madrid: Arco/Libros, 1991, p. 135]

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«Cuando los verbos de percepción física o mental (V1) van en forma negativa permiten la alternancia indicativo-subjuntivo en el verbo subordinado (V2), pero con una delimitación de funciones: lo propio del indicativo es aportar al oyente una carga informativa, un cierto compromiso del hablante con la verdad de la subordinada. Con el subjuntivo, en cambio, el hablante no se compromete sobre el valor veritativo de la subordinada, no da a entender si es cierta o no. El intercambio de modos produce en general un cambio en el significado o produce secuencias inaceptables.

 

 

 

 

a.

Juan no vio que venían los aviones.

 

b.

Juan no vio que vinieran los aviones.

 

 

 

 

a.

Juan no sabía que era fiesta.

 

b.

Juan no sabía que fuera fiesta.

 

 

 

 

a.

Juan no cree que hay un peligro inminente.

 

b.

Juan no cree que haya un peligro inminente.

 

 

 

 Con a (indicativo) el hablante da a entender al oyente que venían los aviones, que era fiesta o que hay un peligro inminente, pero que Juan no lo vio, no lo sabía o no lo cree.

Con b (subjuntivo), en cambio, se dice también que Juan no vio, no sabía o no cree, pero el hablante no se manifiesta sobre la verdad de lo que sigue, bien porque no sabe si es o no verdad, bien porque su interlocutor ya lo sabe, bien porque no considere necesario manifestarse.

Una oración como “me he puesto tapones en los oídos y así no oigo que los profesores están reunidos” se dice con mucha naturalidad en indicativo, porque el que se ha puesto los tapones se está comprometiendo con la verdad del hecho de que los profesores están reunidos y añade que no quiere oírlo.

Lo que en el fondo ocurre es que los verbos de la oración principal (V1) están funcionando en a y b con significados más o menos distintos. Los verbos de percepción física son un claro ejemplo de ello, ya que cuando van con un V2 en subjuntivo no significan propiamente ‘ver’, ‘oír’ o ‘notar’, sino algún tipo de actividad mental como ‘los indicios parecen apuntar en otra dirección’, ‘no tengo pruebas de eso y en consecuencia lo dudo’, actividad en la que la duda parece un componente siempre presente:

Yo no veo que esté resuelto el problema.

[‘los indicios parecen apuntar a una no resolución del problema’]

Yo no oigo que estén ensayando.

[‘no tengo pruebas audibles de que eso está sucediendo, así que lo dudo’]

El caso de creer también es paradigmático a este respecto, ya que funciona al menos de dos maneras distintas: de acuerdo con una de ellas equivale a un verbo de duda:

Lucas no cree que existan los extraterrestres.

[Lucas duda de su existencia, Lucas se inclina a creer que no existen],

y funcionando así lleva subjuntivo. Pero en otros casos creer se usa en el sentido de ‘adherirse a una determinada posición’, es decir, su significado es el que aparece en expresiones como creer en Dios o creer en su inocencia. Así ocurre en

Lucas no cree que existen los extraterrestres.

[Lucas no se adhiere a la proposición de que existen, no cree en su existencia].

Así se explica el que si el V1 es una orden negativa (no creas que) el V2 admita muy mal el subjuntivo con la mayoría de los verbos del grupo. Así sucede con el verbo creer, y ello cuando a alguien se le dice:

¡No creas que es bobo!,

lo que se le está diciendo es que no se adhiera a la proposición que sigue. Y así se explica igualmente que no creo que, no creemos que se combinen, en cambio, muy mal con le indicativo, porque ahora el verbo lo estamos empleando en la inmensa mayoría de los casos para manifestar una duda:

No creo que sea feliz.

[me inclino a pensar que no es feliz].

Cierto que con la primera persona también puede aparecer el indicativo, pero es para rechazar de inmediato algo que se ha dicho o sugerido, es decir, otra vez, para manifestar la no adhesión a eso:

Yo no creo que ha leído el Quijote.

Que en este ejemplo se trata de un rechazo contextual queda bien patente en el hecho de que, esta frase, desligada del contexto, no “suena” demasiado bien. Pero es perfectamente aceptable en la forma de

Yo no me creo que ha leído el Quijote ni en broma,

¿por qué? Porque cuando el pronombre acompaña a creer este se ve conducido de inmediato hacia el significado de adherirse. [...]

Al enfrentarnos con estos verbos hay que tener constantemente presente que manejamos con frecuencia matices difíciles de deslindar o de expresar, y que en torno a un núcleo de casos muy claros hay toda una periferia de usos borrosos del modo en los que los propios hablantes, aun los de la misma zona, no siempre se ponen de acuerdo».

[Borrego, J. / Asencio, J. G. / Prieto, E.: El subjuntivo. Valores y usos. Madrid: SGEL, 1985, pp. 86-90]