© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Tengo una duda: El conector "de ahí que" rige siempre subjuntivo, o ¿hay casos donde el indicativo es permitido?

Ejemplo: Las bicicletas también cuidan las articulaciones. De ahí que estemos ante un deporte beneficioso, ya que mejora nuestra condición física.

No hay un error en esta frase?

El adverbio ahí designa lugar en sentido figurado, significando ‘en eso’:

 Ahí es donde hay que insistir más.

Precedido de preposición, equivale a ‘eso’:

De ahí se deduce la utilidad de estas medidas.

La locución conjuntiva de ahí que procede de este uso:

de ahí [resulta] que...

de ahí [se deduce] que...

La locución conjuntiva de ahí que, a pesar del evidente valor consecutivo, rige subjuntivo, al contrario de lo que ocurre con todas las demás partículas de esta categoría:

Recibió una herencia inesperada, de ahí que se haya convertido en un mecenas de la noche a la mañana.

Su padre murió de una intoxicación etílica, de ahí que tenga esa aversión al alcohol.

Solo en el lenguaje descuidado puede aparecer el modo indicativo en subordinadas introducidas por la locución conjuntiva de valor consecutivo de ahí que:

Nosotros estamos enseñados a que son malas ciertas cosas y de ahí que las aborrecemos y nos da asco. [Sánchez Ferlosio: El Jarama, 1967]

Las oraciones subordinadas consecutivas, que expresan consecuencia, se construyen con indicativo.

Excepciones:

  1. Cuando se asocia a la consecuencia un sentido claramente final o para señalar que lo expresado en la subordinada es un objeto perseguido por el modo o el grado con que se realiza en la principal: Habla en español de forma que te entiendan todos.

  2. Las introducidas por la locución conjuntiva de ahí que / de aquí que también exigen subjuntivo: La película era muy aburrida, de ahí que se marchara la mitad de la gente antes de terminar la función.

  3. Las consecutivas negadas construidas con no... tal... que / no... tan... que / no... tanto... que llegan también subjuntivo: Jamás bebí tanto que perdiera el conocimiento.

Las conclusiones presentadas con la locución conjuntiva de ahí que y de aquí que, que no se utilizan para informar, exigen subjuntivo:

La película era muy aburrida, así que la mitad de la gente se marchó antes de terminar la función.

La película era muy aburrida, por eso la mitad de la gente se marchó antes de terminar la función.

En estos ejemplos, la oración consecutiva se emplea para informar de algo que se considera nuevo para el interlocutor.

La película era muy aburrida, de ahí que se marchara la mitad de la gente antes de terminar la función.

En este ejemplo, por el contrario, el hablante no siente la necesidad de informar, bien porque cree que lo que dice ya es conocido por el oyente, bien porque cree oportuno centrar su mensaje en lo expresado en la oración consecutiva.

Las oraciones consecutivas expresan en la subordinada las consecuencia que se sigue del cumplimiento de lo expresado en la oración principal, o del grado de lo que se dice en la oración principal (consecutivas ponderativas).

Las “consecutivas coordinadas” emplean las siguientes locuciones conjuntivas: así pues / así que / conque / luego / por consiguiente / por eso / por tanto / por lo tanto / pues / de ahí que / de modo que / de manera que / de forma que, etc. Se construyen con indicativo porque se emplean para expresar simplemente la consecuencia de lo dicho anteriormente:

Pienso, luego existo.

Respira, así que todavía vive.

Aquí ya no nos necesitan, conque nos podemos marchar.

Las llamadas “consecutivas subordinadas” son ponderativas y expresan la consecuencia de grado, modo, etc., en que se realiza lo expresado en la oración principal. Las locuciones conjuntivas de este tipo son: de tal forma que / de tal manera que / de forma que / de manera que / de tal modo que / de modo que / que, y las correlativas tan... que... / tal... que... / tanto... que... Se construyen con indicativo cuando se centran solamente en la expresión de la consecuencia:

Habló todo el tiempo en español, de manera que le pudimos entender todos.

Estaba tan cansado que me quedé dormido.

Con frecuencia muestran claros matices finales, entonces se construyen con subjuntivo:

Habló todo el tiempo en español, de forma que le entendiéramos todos.

El uso del indicativo en vez del subjuntivo en estos casos provoca la pérdida del valor final.