© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

En la frase "ya quisiera yo que me tocara esa suerte a mí" aparece el imperfecto de subjuntivo “tocara”, lo cual es en mi opinión correcto. 

En un foro de Internet afirman que es posible decir “ya quisiera yo que me toque  esa suerte a mí”. ¿Es también correcta esa expresión?

Por lo que a la concordancia temporal respecta, el imperfecto de subjuntivo es siempre correcto tras cualquier pasado, los condicionales y el futuro perfecto.

Algunos verbos, por su significado léxico, muestran distintas propiedades con respecto a la concordancia temporal:

Los verbos de negación y los emotivos-fácticos son los que menos restringen la concordancia temporal.

Los verbos dubitativos (‘no creer’) solo bloquean la construcción con un pasado en la oración principal y un tiempo de presente en la subordinada.

Los verbos de influencia exigen que el tiempo de la subordinada sea posterior al de la principal, ya que no se puede influir en una acción ya pasada. El ruego o mandato debe ser anterior a la acción rogada.

Los verbos de deseo, agrupados por algunos autores con los verbos de influencia, están sometidos a restricciones temporales más estrictas que otras clases semánticas de verbos.

Los verbos de falta de conocimiento (ignorar, desconocer) presentan restricciones similares a los desiderativos.

En el ejemplo

¡ya quisiera yo que me toque esa suerte a mí!

se trata de una construcción desiderativa que se puede parafrasear así:

¡ya quisiera yo que me tocara esa suerte a mí!

¡ya querría yo que me tocara esa suerte a mí!

¡ya me gustaría a mí que me tocara esa suerte!

¡cómo me gustaría a mí que me tocara esa suerte!

¡cuanto me gustaría a mí que me tocara esa suerte!

¡ah, bien quisiera yo que este príncipe fuese el mismo de mi sueño!

¡bien querría yo que así fuera!

¡bien querría yo que algunos críticos compartieran su opinión!

¡cómo me gustaría que mis sueños se hicieran realidad!

¡quién tuviera la suerte de que le tocara la lotería!

¡ojalá me tocara a mí esa suerte!

¡si me tocara a mí esa suerte!

¡si yo tuviera la suerte de que me tocara la lotería!

Todas estas oraciones expresan un deseo que no está en la mano de nadie poder realizarlo, es un deseo cuya cumplimiento queda al albur del azar, de la casualidad, lo que aumenta la improbabilidad de realización.

La intensidad del deseo queda manifiesta en el tono exclamativo con el que el hablante expresa su poca esperanza de que pueda ver cumplido su deseo (lamenta no poder tener esa suerte).

En las oraciones desiderativas (¡ojalá...!, ¡ojalá que...!, ¡quién...!), el verbo va siempre en subjuntivo. El uso de las formas temporales depende del grado de posibilidad de realización de los deseos:

 

 

 

deseo de

realización posible

en el presente

presente

en el pasado

perfecto o imperfecto

deseo de

realización difícil o imposible

en el presente o en el futuro

imperfecto

en el pasado

pluscuamperfecto

deseo

no realizado

en el presente

imperfecto

en el pasado

pluscuamperfecto

 

 

 

El hablante ante un hecho no actual tan solo puede enfocarlo de dos maneras, como probable o posible, o como improbable o imposible, independientemente de que ello coincida o no con la realidad objetiva, esto es, de que sea factual o contrafactual:

¡Si yo tuviera 20 años como tú!

[no tengo 20 años = hecho objetivamente imposible]

Si lloviera mañana, nos fastidiaría la fiesta.

[aunque parece que estamos ante una acción de carácter contingente, puede o no llover mañana, el hablante en este enunciado considera improbable la realización de ambas acciones, puesto que, de lo contrario, se expresaría de este modo: Si llueve mañana, nos va a fastidiar la fiesta (se mantiene el carácter contingente, pero con adición del rasgo subjetivo de posible o probable)]

La oración “ya quisiera yo que...” expresa un deseo difícilmente realizable, por el verbo de las subordinada tiene que ir en imperfecto de subjuntivo.

Con los verbos deber, querer, convenir, desear, necesitar, poder o valer, la forma del condicional simple puede alternar con la del imperfecto de subjuntivo (-ra). En el lenguaje oral alterna con el imperfecto de indicativo:

deberías trabajar más /

debieras trabajar más /

debías trabajar más

En los oraciones desiderativas con ojalá, con el presente de subjuntivo el hablante considera realizable el deseo en el futuro:

¡Ojalá no llueva mañas, pues queremos ir a la playa!,

mientras que con el imperfecto de subjuntivo, aunque el hecho es objetivamente posible, el hablante lo considera improbable:

¡Ojalá no lloviera mañana para ir a la playa!