© Justo Fernández López

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 Por favor, las raíces etimológicas de la palabra antonomasia.

Antonomasia viene del sustantivo latino antonomasia, y este del griego antonomasía (ἀντονομασία). El prefijo ant- (ἀντ-) significa ‘en vez de’ y ónoma (ὄνομα) ‘nombre’, ‘palabra’, ‘expresión’. El verbo griego antonomázein (ἀντονομάζειν) significa ‘llamar de otra manera’, ‘darle a una cosa otro nombre’, ‘llamar algo por otro nombre’. El verbo griego onomázein (ὀνομάζειν) significa ‘nombrar’, ‘poner nombre’, ‘designar’, ‘enumerar’.

La antonomasia es una figura retórica que consiste en poner el nombre apelativo por el propio, o el propio por el apelativo:

el Apóstol  = San Pablo

se un Nerón = ser un hombre muy cruel

Maia genitus = Mercurio

El descubridor del Nuevo Mundo = Cristóbal Colón

la Ciudad Eterna = Roma

La expresión española ser algo por antonomasia significa denota que a una persona o cosa le conviene el nombre apelativo con que se la designa, por ser, entre todas las de su clase, la más importante, conocida o característica. La expresión “por antonomasia” ha adquirido el significado de “por excelencia, por definición”:

el abogado de las causas perdidas por antonomasia

La expresión por antonomasia se traduce al alemán por schlechthin.

Hay que distinguir entre antonomasia y antonimia, que significa oposición de dos términos de significado contrario:

entre los verbos "reír" y "llorar" se establece una relación de antonimia

Antónimo se dice de palabras que exprean ideas opuestas o contrarias:

vitud y vicio

claro y oscuro

antes y después.

«Antonomasia

Empleo de un nombre común o de un adjetivo aplicable a varias cosas, como nombre particular de una determinada; ya porque es a la que con más frecuencia se aplica, ya porque ésa es la más importante entre las cosas a que es aplicable. Por ejemplo, llamar “el Salvarod” a Jesucristo.

La palabra se usa solamente en la frase “por antonomasia”: ‘El Apóstol es por antonomasia San Pablo’. (V. “propiamente dicho”, “por excelencia”).

Como nombre de figura retórica se aplica tanto a ese empleo como al inverso, o sea al de un nombre propio como genérico; por ejemplo, al empleo de “Demóstenes” para llamar a cualquier hombre elocuente

[María Moliner: DUE, 1970, vol. 1, p. 199]

«Antonomasia

Sustitución de un nombre por el de una cualidad que le corresponde de manera inconfundible. La fórmula por antonomasia alterna equívocamente con la fórmula por excelencia. J. Casares propone «establecer una distinción entre ambas, que consistiría en reservar por excelencia para los casos en que se da el efecto cuantitativo, y dejar disponible por antonomasia para los restantes». Según esto, diríamos que Jesucristo es el Salvador «por excelencia», puesto que la universalidad y la trascendencia de su acción salvadora es la máxima que se puede concebir; y el Ángel sería «por antonomasia» San Gabriel, que no es un ángel en más alto grado que los demás, «sino un determinado espíritu celeste, que por cierto no pertenece al noveno coro ..., al que no cabe confundir con ningún otro, porque sólo a él le correspondió anunciar a María el misterio de la Encarnación».»

[Lázaro Carreter, F.: Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos, 1968, p. 49-50]