© Justo Fernández López

FORO DE CONSULTAS - ARCHIVO

Durante mis estudios de español he consultado muchos libros sobre la gramática española. Generalmente el núcleo de estos libros de texto es el mismo, auque haya matices pequeñas (“cada maestro..”). Recientemente hallé en el compendio de la escuela Verbum (Buenos Aires) la observación que los opositores “pero” y “no obstante” pueden ser usados en el sentido tanto afirmativo (llevando el indicativo) como concesivo (llevando el subjuntivo). Esta observación era totalmente nuevo para mí. No la encontraba, por ejemplo, en Gramática de la Lengua Española de Emilio Alarcos Llorach, ni en El Subjuntivo de Jesús Fernández Álvarez.

Quisiera pedirle cuál es su opinión sobre este asunto. Si está Vd. acuerdo con la observación, me gustaría recibir una oración como ejemplo del uso concesivo de “pero” y “no obstante”.

Las oraciones concesivas son mediatizadoras externas de la principal, a la que oponen un obstáculo, a pesar del cual se cumple el otro enunciado. Viene a ser la suma de los valores adversativo y condicional.

La conjunción adversativa pero

De dos oraciones coordinadas adversativas, una expresa una idea que de algún modo contradice lo que se afirma en la otra:

Los árboles no tienen hojas, pero ya las tendrás.

Haya justicia, mas no por mi casa.

La coordinación restrictiva se logra con las conjunciones pero, mas, aunque. Pero es la conjunción adversativa más utilizada, debe preceder siempre a la segunda oración, y no puede encabezar la frase.

Yo no soy su padre, pero lo defiendo.

Nació en el siglo XVIII, aunque se ignora el año.

La coordinación exclusiva se obtiene con la conjunción sino:

Esta no es mi opinión, sino la de mi partido.

«Las adversativas tradicionales, es decir, las correctivas y excluyentes, no son sino un tipo de posibles restricciones lógicas, que abarcan buen número de matices. La proximidad de algunos tipos es palmaria, y así, las adversativas y las concesivas en indicativo coinciden formalmente de modo que es imposible separarlas por ese criterio.»

[Marcos Marín, F.: Curso de gramática española. Madrid: Cincel, 1980, p. 367]

Hay unas cuantas locuciones adverbiales de sentido afín o confluyente con el de pero, que pueden reforzarlo: me vio, pero no obstante [sin embargo, con todo, pese a todo, a pesar de ello...], no me saludó. Al igual que el anticuado empero, no se trata de coordinadores sino de relacionantes supraoracionales.

Las adversativas inversas se aproximan al sentido de las concesivas con aunque. La oposición entre ambos miembros es manifiesta, pero en esta construcción es el miembro primario el que introduce la reserva que ha de permitir entender, enriquecida, la enunciación adversativa.

Frecuentemente, pero va incrementado por ordenadores del discurso como sin embargo, no obstante, a pesar de ello, a pesar de lo cual, etc.

Un fuerte olor de drogas y medicinas partía de los frascos acumulados en la mesilla de noche; pero Marta no se mareaba con ningún olor.

Yo no le conozco, pero él parece que me conoce.

«Si son casi equivalentes los enunciados

Es inteligente aunque distraído  y

Es inteligente pero distraído,

no por ello es identificable la función de pero y de aunque: este, con el segmento que encabeza, puede preceder al otro, mientras pero se interpone forzosamente entre los dos segmentos contrapuestos (puede decirse

Aunque distraído es inteligente; y nunca

*Pero distraído es inteligente.

La posible alternancia de pero con aunque no justifica identificar sus respectivas funciones: aunque transpone una oración a función circunstancial, mientras que pero la coordina con otra precedente unificándolas como un grupo oracional. Es cierto que en cuanto al sentido pueden ser equivalentes una oración provista de otra degradada por aunque y un grupo oracional coordinado con pero, tal como sucede en los ejemplos de Bello:

Aunque era puro y bien intencionado su celo, en vez de corregir irritaba.

Era puro y bien intencionado su celo; pero en vez de corregir irritaba.

No obstante, las dos estructuras sintácticas son diferentes y no pueden equipararse.» [Alarcos Llorach, E.: Gramática de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 1994, § 295 y 441]

Hay coincidencia de sentido (contenido) entre una oración adversativa con pero y la inversa concesiva con aunque. Pero entre las dos hay una diferencia sintáctica (forma): La adversativa coordina dos oraciones, mientras que la concesiva las subordina. Por tanto, desde el punto de vista sintáctico no son equiparables.

Pero (adversativa) y aunque (concesiva) tampoco son totalmente equiparables en cuanto al sentido:

El chico es fuerte, aunque se le ve pálido (= ‘a pesar de tener aspecto pálido, el chico es fuerte’).

El chico es fuerte, pero tiene aspecto pálido (= ‘a pesar de ser fuerte, se le ve pálido’).

La sortija es bonita, pero no es de gran valor.

La sortija es bonita, aunque no es de gran valor.

Aunque es normalmente conjunción concesiva. El que se pueda emplear a veces como adversativa es consecuencia del estrecho parentesco que existe entre un tipo y otro de relación. Como norma práctica para distinguir un uso del otro, podría proponerse la siguiente: es adversativa cuando se puede sustituir por pero. Sin embargo, aun en estos casos el matiz no es idéntico, pues lo que ocurre en realidad es que la expresión se encuentra a mitad de camino entre lo concesivo y lo adversativo-restrictivo. Las oraciones concesivas tienen parentesco histórico y lógico con las coordinadas adversativas. Cuando decimos Mucho me duele, pero tengo que vender la casa (coordinada adversativa), fácil nos es expresar el mismo concepto en otra forma gramatical: Venderé la casa aunque mucho me duela (subordinada concesiva).

«Muchas prótasis concesivas pospuestas construidas con indicativo admiten paráfrasis adversativas, lo que las asimila a esta clase de oraciones coordinadas. Algunas de las que cumplen todas estas condiciones no adquieren propiamente, sin embargo, sentido adversativo. Las conjunciones subrayadas en los ejemplos que siguen no admiten de manera tan evidente la sustitución por pero sin que el sentido se vea afectado:

Saludando forzosamente a algunos conocidos, Biralbo vino hacia mí, aunque en ningún momento había dado señales de verme mientras tocaba.

Y me imagino que en parte es cierto, además, aunque a mí nunca se me ocurrió que había que reflexionar tanto.

Cabe pensar que la equivalencia entre aunque y pero deja de obtenerse cuanto más cerca están estas construcciones de las concesivas epistémicas (en las que se niega la relación entre la premisa y la conclusión). Obsérvese que en los ejemplos citados pueden interpretarse conclusiones a las que llega el hablante a partir de la información que se ha suministrado.» [RAE: NGLE 2009, § 47.12t]

«Las conjunciones adversativas y concesivas expresan de modo inverso nociones relativamente próximas. La conjunción aunque tuvo valor adversativo en la lengua antigua, y todavía lo tiene en algunas secuencias, como en

La tienda está abierta aunque (= pero) solo por la tarde.

La conjunción aunque se construye con indicativo en estos casos, si el verbo está en forma personal, y suele ir precedida de pausa. [...]

Muchos períodos concesivos muestran relaciones inversas a las que establece la coordinación adversativa: el esquema Aunque A, B suele admitir la paráfrasis A, pero B:

Estaba muy cansada por el viaje, pero impartió una magnífica conferencia.

Aunque estaba muy cansada por el viaje, impartió una magnífica conferencia.

Al igual que en otras coordinadas, no es posible iniciar la secuencia con la conjunción coordinante, frente a lo que ocurre en las subordinadas adverbiales encabezadas por conjunciones subordinantes. [...]

Pueden existir estrechos vínculos semánticos entre las construcciones adversativas y las concesivas. No obstante, el que puedan combinarse en un mismo texto confirma que son nociones diferenciadas gramaticalmente. La conjunción pero puede preceder a la conjunción aunque y también a las locuciones a pesar de y pese a:

Pero aunque Juan Pablo se encariñaba de este modo como el local, había cambiado de café bastantes veces. Durante unos segundos se quedó quieto, mirando a diestra y siniestra, por si veía su sombra, pero aunque aún era de día no consiguió verla.

Se establece contraposición entre los dos miembros de una estructura coordinada: Se quedó quieto... por si veía su sombra, y No consiguió verla. El segundo de estos segmentos constituye a su vez la apódosis de un período concesivo en cuya prótasis (aunque aún era de día) se expresa una causa infeficiente que no altera el resultado que se ha mencionado. No existe, por tanto, contradicción en el hecho de que un período concesivo pueda constituir en su conjunto uno de los miembros de una coordinación adversativa.» [RAE: NGLE 2009, § 31.10, 47.12b, 47.12o]

La locución adverbial no obstante

Según algunas gramáticas tradicionales, las oraciones adversativas van enlazadas por las conjunciones mas, pero, empero, sino, aunque, y locuciones conjuntivas como sin embargo, no obstante, antes bien, con todo, más bien, etc. Todas las locuciones conjuntivas concesivas son sustituibles por la genérica a pesar de (que).

Según la Nueva gramática de la lengua española (2009) de la RAE, las locuciones concesivas como sin embargo, no obstante, etc. no son locuciones conjuntivas sino adverbiales. Es decir, no funcionan sintácticamente como conjunciones sino como adverbios, dado que son compatibles con las conjunciones adversativas y pueden ocupar posiciones diversas en la oración:

Él dice que es inocente, pero el juez cree, sin embargo, que es el autor del asesinato.

Él dice que es inocente, pero, sin embargo, el juez cree  que es el autor del asesinato.

La relación que concebimos entre dos oraciones coordinadas sin conjunción la podemos poner de manifiesto por medio de un adverbio al comienzo o dentro (a veces al final) de la segunda oración, separando la primera por una pausa marcada con punto o punto y coma. Estos adverbios son sin embargo, no obstante, con todo, pues, así pues, por tanto, por consiguiente, etc.

«Se reconoce en la gramática cierta tendencia a asociar determinados contenidos abstractos con formas de expresión particulares, se sabe que existen numerosas asimetrías en esas correlaciones. Así, los contenidos adversativos, concesivos y condicionales suelen ser expresados sintácticamente mediante conjunciones subordinantes, pero también a través de adverbios o locuciones adverbiales. No hay, por tanto, contradicción en el hecho de que una locución adverbial exprese contenidos adversativos (sin embargo / no obstante), concesivos (con todo) o condicionales (en tal caso). [...]

Las conjunciones subordinantes pueden determinar las propiedades formales de las oraciones que introducen, al igual que el modo o el tiempo verbal. Los conectores o marcadores del discurso no suelen poseer, en cambio, esa capacidad. Las conjunciones no aparecen en posición final de oración o de período, frente a lo que se permite con muchos conectores discursivos adverbiales. No exigen, por otra parte, ir seguidas de pausa en posición preoracional, de nuevo a diferencia de lo que suele ser habitual en muchos adverbios que establecen conexiones textuales. Combinaciones como pero, no obstante... serían absurdas si no obstante fuera conjunción adversativa, pero son esperables si es locución adverbial:

Hubo muchas luchas parciales; pero, no obstante, la dispersión del pueblo fue completa.

Se obtendría el mismo resultado si se hubiera usado aun así en lugar de no obstante.» [RAE: NGLE 2009, § 30.12c-d]

No obstante no es una locución conjuntiva (expresión compuesta de dos o más términos que funcional como una sola conjunción), sino adverbial. Se llaman locuciones adverbiales las unidades léxicas que están constituidas por varias palabras y ejercen las funciones sintácticas que corresponden a los adverbios: de repente, sin duda, no obstante, etc.

No obstante nunca puede ir seguido por preposición ni por la conjunción que:

*No obstante a haber trabajado hecho mucho deporte, tiene aspecto enfermizo.

*No obstante de haber trabajado hecho mucho deporte, tiene aspecto enfermizo.

*No obstante que ha hecho mucho deporte, tiene aspecto enfermizo.

Correcto es

No obstante haber hecho mucho deporte, tiene aspecto enfermizo.

Ha hecho mucho deporte; no obstante, tiene aspecto enfermizo.

«Se clasifican como adverbios o locuciones adverbiales incluso, sin embargo y no obstante. Esta última se asemeja a mediante y durante en que se origina en una construcción absoluta. De hecho, todavía puede analizarse como tal la expresión subrayada en

Y allí se desencadenó sobre nosotros un temporal que justifica el fracaso de los persas, no obstante su poderío temible,

aun cuando no obstante alterna aquí con la locución preposicional a pesar de. Sin embargo se asimila a otras locuciones adverbiales en el hecho de que puede construirse con complemento preposicional:

Sus mayores logros se dirigen en esa dirección, sin embargo de que la balanza del intercambio no le favorece al país en nada.

El resultado es análogo a una locución preposicional.» [RAE: NGLE 2009, § 29.2ñ]

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«El hablante se expresa por enunciados, que se relacionan en párrafos y estos, conectados entre sí, crean el texto, manifestación total de la intención del hablante. Los párrafos son cada parte que expresa un segmento del tópico textual (del tema del texto), un subtópico, un aspecto del mismo. Entre estas parte aparecen unos medios de relación que constituyen lo que se conoce como cohesión y/o coherencia.

TEXTO

“Mi padre mandó en busca de Soraya cuando vio que el sitio de Alhama se prolongaba. Soraya se había ingeniado para hacerle creer que corría peligro, desprovista de su protección, en la Alambra, donde se la odiaba. Quizá estaba en lo cierto; quizá hubo de elegir entre el riesgo de su vida, más o menos ficticio, y el de ser, en su ausencia, sustituida por mi madre. Sin embargo, mi madre no contó con la reacción del pueblo, que, trastornado por la gran pérdida, comprendió no obstante que comenzaba una agonía acaso larga, pero encaminada a la muerte; lo comprendió con todo fundamento. En consecuencia, se apiñó otra vez al único capaz de preservarlo de mayores y muy próximos reverses, es decir, mi padre, a quien absolvió de sus pecados”.

Comentario

En este fragmento encontramos cinco enunciados. Los dos primeros no presentan nexo entre sí. Los liga la relación significativa, en este caso de consecuencia-causa. El primero consta de una oración en la que se incrusta una subordinante temporal. El segundo tiene una oración subordinada final en la que a su vez hay una sustantiva y en esta una relativa. El tercer enunciado es un comentario del hablante ante lo que ha narrado anteriormente. Además, aparece con una modalidad dubitativa: quizá, repetido en dos oraciones yuxtapuestas.

El cuarto enunciado es una estructura de oposición a lo anterior. Esto se marca con sin embargo, relacionante genérico de este grupo que aparece en primera posición y entre pausas. En el interior de esta oración hay una estructura de relativo en el que aparece otro relacionante, no obstante, este de valor concesivo.

Indica que la acción de comprender se da “a pesar de” los hechos anteriores, en este caso “de la gran pérdida”. No obstante no conecta, pues, dos enunciados, sino dos segmentos dentro de una misma oración. Y aunque pertenecen al mismo grupo sin embargo y no obstante; el primero se queda en la conexión adversativa, y el segundo es propiamente concesivo. Aquel podría adoptar los valores de este, pero no viceversa. Aparte de esto, en ese enunciado aparece una estructura yuxtapuesta, “lo comprendió con todo fundamento”, al final de la oración compleja anterior, y ligado a ella por una pausa que el hablante no marca como muy duradera. Lo indica con el punto y coma. La oración es: “comprendió no obstante que comenzaba...; lo comprendió con todo fundamento”. Podría haber construido una sola estructura: “comprendió con todo fundamento no obstante que comenzaba...”, pero la repetición, y el añadir la cuantificación al final hace que se resalte esta, que aparezca como una información privilegiada, importante para el hablante y en la que quiere que se detenga el oyente. Vemos, de nuevo, cómo la elección de la estructura sintáctica está motivada desde la intención comunicativa del locutor.

Por último, se marca la consecuencia de este hecho, y se elige otro conector culto: en consecuencia. En esta oración aparece una estructura de aposición explicativa entre dos sintagmas nominales complementos: “se apiñó junto al único capaz de preservarlo de mayores y muy próximo reveses, es decir, mi padre”, y se explicita la relación con un conector reformulativo parafrástico de explicación.

En este texto se utilizan relacionantes cultos: no obstante, en consecuencia, es decir..., lo que contrasta con los textos coloquiales que prefieren el caso es que, entonces, o sea..., por ejemplo.» [Fuentes Rodríguez, C.: La sintaxis de los relacionantes supraoracionales. Madrid: Arco Libros, 1996, p. 15 y 35-36]

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«La locución adverbial no obstante se origina en una construcción absoluta cuyo predicado es un participio de presente. Todavía se puede reconocer esta pauta en secuencias como

No obstante aquella inesperada visita, decidieron quedarse a pasar la noche en Chenthan,

donde se subrayan los dos componentes (predicado y sujeto) de la construcción absoluta. El sujeto es aquí nominal (aquella inesperada visita), pero puede ser también oracional:

Con majestuoso paso, no obstante calzar bordadas zapatillas, se restituyó a su habitación.

Me sentaba francamente bien, no obstante carecer de camisa, corbata y otros detalles.

Al igual que otros participios pasivos permiten formar grupos relativos (visto lo cual, dicho lo cual), también los forma no obstante:

Hacía calor, no obstante lo cual las parejas conservaban unos espesos atuendos ceremoniosos.

No obstante se usa hoy de forma general como locución adverbial. Aun así, conserva propiedades anafóricas, puesto que equivale a ‘a pesar de ello’.» [RAE: NGLE 2009, § 47.16r]