© Justo Fernández López

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Según el DRAE, la palabra étimo viene del latín ety̆mon, y este del griego ἔτυμον ‘significado verdadero’).

Hoy significa ‘raíz o vocablo de que procede otro’. Y yo pregunto: ¿Significado verdadero es lo mismo que significado original?

Étimo es la forma castellanizada del término griego ἔτυμον, con que se designa el vocablo que, por transformaciones más o menas profundas, ha dado origen a un vocablo en otra lengua. Así filium es el étimo de hijo. El término étimo alterna desventajosamente, en el mismo sentido, con el de etimología: ciencia que investiga los étimos de las palabras de una lengua dada, tratando de determinar las causas y circunstancias del proceso evolutivo. El estudio de las etimologías llevó a encontrar el origen común de muchas familias de lenguas, por ejemplo, del indoeuropeo en el siglo XIX.

Se llama etimología popular al fenómeno que consiste en variar la forma de una palabra por hacerla derivar de otra con la que no tiene relación morfológica (aunque sí de significado). Por ejemplo, andalia por sandalia (por creer que tiene relación con el verbo andar), o vagamundo por vagabundo (por creer que tiene que ver con ‘vagar por el mundo’).

«Se trata de un cruce basado en imaginarios supuestos etimológicos. Por ejemplo, el cerrojo fue en latín veruculum, que dio en español antiguo berrojo; pero esta palabra nada decía a la comprensión popular. Como el instrumento servía para ‘cerrar’, a esta voz se remitió por falsa etimología la insignificativa palabra berrojo, que así se llenó de significado: cerrojo, ‘lo que sirve para cerrar’. En este ejemplo se produjo un cambio fonético, pero la etimología popular puede ocasionar incorrecciones en el uso de una palabra, y aun importantes cambios semánticos.» (Joan Corominas)

El adjetivo griego étimos (ἔτυμος) significa ‘real, verdadero, cierto, en persona’. Según Paul Veyne (¿Creían los griegos en sus mitos?, 1987), para el griego la búsqueda del origen de una palabra equivalía a la búsqueda de la esencia y origen de la cosa designada por la palabra. El significado original definía la cosa de forma auténtica. Falsedades hay muchas, pero solo hay un significado verdadero, los errores eran para el griego errores de reproducción del original. Lo auténtico es lo original. Para el griego los mitos encerraban algo de verdad, un núcleo verdadero, y si los mitos dicen a veces cosas que son difíciles de creer por incoherentes o incongruentes, esto se debe a las deformaciones del lenguaje a las que han sido sometidos por los poetas. Si se limpian de la hojarasca, encontraremos un fondo de verdad.

Es conocida la obsesión de los griegos por la genealogía, por el origen de todo: de ciudades, nombres de ríos y montañas, de fundadores de dinastías, etc. Los griegos creían primero en la etimología, luego en el diccionario, luego en los dichos y proverbios, después en los mitos (despojados del ropaje retórico e imaginativo de los redactores) y, finalmente, en lo que menos creían era en las leyendas inventadas por los poetas.